El procurador Jean-Claude Marin advirtió que Francia no estaba libre de que se cometieran atentados en su territorio, que era un 'objetivo potencial' de grupos terroristas.
"Los últimos comunicados de Al Qaeda en el Magreb muestran que somos como todos los países de la Vieja Europa un blanco potencial de células casi invisibles, cuyos miembros están bien integrados", señaló.
El fiscal de París reconoció, sin embargo, que "no hay proyecto de atentados en Francia del que hayamos sido informados".
Para luchar contra la amenaza terrorista, indicó, "nuestra arma fundamental es incontestablemente la información", en referencia al trabajo de los servicios secretos. "Gracias a nuestro sistema, intervenimos por delante de la preparación de un proyecto terrorista", añadió.
La víspera, el primer ministro francés Francois Fillon aseveró que tras las amenazas terroristas de Londres, "todos los servicios destinados a luchar contra el terrorismo están en alerta máxima aunque sobre Francia no pesa una amenaza precisa".
Fuentes oficiales informaron el plan sobre el que se rige el nivel de seguridad en Francia, se encuentra en el color rojo, tan sólo una escala por debajo de su nivel máximo.
De acuerdo con las fuentes, el gobierno francés analiza ya la instalación de un vasto sistema de vigilancia mediante cámaras, similar al implantado en Londres (Reino Unido), con el que afrontar la creciente amenaza terrorista.
Los servicios secretos franceses consideran que los grupos integristas islámicos del Norte de África, particularmente de Argelia, son los que representan la amenaza terrorista más importante para Francia.