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El ex primer ministro francés Dominique de Villepin fue imputado formalmente por los jueces del llamado 'caso Clearstream' por "complicidad en denuncia calumniosa" por su presunta implicación en un intento de desestabilizar a su ex rival y ahora presidente, Nicolas Sarkozy.
Los jueces instructores Jean-Marie d'Huy y Henri Pons le comunicaron a Dominique de Villepin ayer por la mañana que figura como inculpado en el sumario relativo al asunto Clearstream.
El ex primer ministro (2005-2007) declinó responder a cualquier pregunta de los jueces antes de haberse podido leer el sumario y saber si tiene derecho, como él cree, a ser juzgado por una jurisdicción especial: "Los actos que se me reprochan los realicé en el marco de mis actividades como ministro", manifestó Villepin.
Villepin volvió a negar hoy haber participado "en ningún momento" en "ninguna maniobra política" contra Nicolas Sarkozy.
Villepin, que también está encausado por haber ocultado un "robo y de abuso de confianza", así como por "complicidad en la utilización de documentos falsos", se convierte en el primer político imputado en esta vieja trama para tratar de cerrar el paso al Elíseo a Sarkozy, lo que da a este sumario un giro de "asunto de Estado".
En una breve declaración a su salida del despacho de los jueces, Villepin -jefe del Ejecutivo francés desde junio de 2005 a mayo de 2007-, rechazó las acusaciones que pesan en su contra, dijo que espera que aflore la "verdad" y señaló que responderá más adelante a "todas" las preguntas de los jueces.
Esta segunda comparecencia de Villepin ante los jueces, a la cual fue acompañado de dos abogados, se debe a la aparición de nuevos elementos aportados por el ex funcionario de inteligencia Philippe Rondot y el ex ejecutivo del grupo aeroespacial EADS Jean-Louis Gergorin, quien reconoció ser el informante anónimo.
El llamado "caso Clearstream" surgió en el 2004, cuando se enviaron unas cartas anónimas a un magistrado que afirmaban que Sarkozy y otros políticos importantes tenían unas cuentas relacionadas con la polémica venta de unas fragatas a Taiwán en 1991.
Las acusaciones resultaron ser falsas y el foco de la investigación se volvió hacia los autores de la denuncia, que lanzaron acusaciones de corrupción para aparentemente perjudicar la imagen de Sarkozy.
El hoy presidente de la República comentó el pasado 19 de julio que, "a medida que avanza la investigación, se hace evidente que Cleastream era una trampa destinada a destruirme, que Jacques Chirac no es ajeno a esa manipulación, que Villepin estaba totalmente dentro de su dinámica y que Alliot-Marie [actual ministra del Interior], como mínimo, estaba al corriente de lo que se tramaba".
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