París envió a Djibuti un grupo de elite de la Gendarmería, para que puedan intervenir en caso de que las conversaciones con los secuestradores no lleguen a buen término. El velero francés de lujo ‘Ponant’ transportaba a sus 32 tripulantes en el momento en que un grupo de piratas lo tomó por asalto en el Golfo de Adén, para luego navegar por aguas somalíes.
Ayer por la noche (hora francesa) se dirigió el equipo a la capital de Somalía, lugar en el que Francia cuenta con una base militar de importancia, según comunicaron fuentes gubernamentales. Creado en la década del ’70, el cuerpo de élite posee una extensa experiencia en resolución de secuestros, entre las que pueden contarse, por ejemplo, el asalto a la Gran Mezquita de la Meca de 1979, la cual había sido tomada por un centenar de terroristas armados, o la liberación de 173 rehenes de un Airbus 300 en 1994, en el aeropuerto de Marsella.
Hasta ahora, según informaron las fuentes, no se prevé que el citado equipo (GIGN) aborde un buque de la Marina francesa desplegado en la zona. No sólo este grupo de élite, sino también el buque de la Armada francesa Commandant Bouan, vigila el velero secuestrado de forma permanente, luego de haber ingresado en aguas de jurisdicción somalí, al haber recibido el permiso de las autoridades de ese país africano.
El Ponant, abordado por unos 10 piratas armados el viernes pasado entre Yemen y Somalia, ancló anoche a la altura de Garaad, al sur de la región semiautónoma del Puntland, después de recorrer el equivalente a 400 kilómetros. Las autoridades francesas sospechan que los piratas usaron un buque nodriza para aproximarse al yate de lujo, ya que las lanchas con las que se acometió el asalto no tiene suficiente autonomía.
El gobierno francés ya se encuentra en contacto con los secuestradores, en un intento de negociar por la entrega del velero y su tripulación.
"Hemos establecido contacto y el asunto podría ir para largo", declaró el ministro de Exteriores de Francia, Bernard Kouchner a la radio France Inter. "Nuestro contacto tiene que ser fructuoso y hay que intentarlo todo para que no se derrame sangre", añadió el ministro.
Preguntado sobre si Francia estaba dispuesta a pagar una recompensa a los piratas, Kouchner respondió: "Ya veremos".