Nicolas Sarkozy, entrevistado por la televisión de su país, dijo que había "cometido errores" durante su primer año de mandato, admitiendo "tener parte de responsabilidad" en la fuerte caída de popularidad que las encuestas le dan.
"Veo que hay descontentos, pero sé dónde voy", se mostró Sarkozy decidido, durante el diálogo televisado y retransmitido por TF1 y France 2 desde el salón de fiestas del Elíseo.
"Sin duda no hemos explicado bastante. Sin duda he cometido errores", admitió el presidente francés dirigiéndose a sus compatriotas. Apenas comenzó la entrevista, pronunció la palabra "error" hasta cinco veces. "A partir del momento en que los franceses están desconcertados, tengo una parte de responsabilidad", admitió al responder sobre la pregunta sobre la evaluación que hace de las encuestas.
Calificó de "error de comunicación total" al conjunto de leyes fiscales votado el pasado verano (boreal), percibido como un regalo del gobierno a los franceses ricos. De la misma manera, no negó la falta de coordinación y las declaraciones contradictorias de los miembros de su gabinete, atribuidas por él a la "juventud" de algunos ministros.
La exposición que tuvo su vida privada, de igual modo, fue reconocida también como perjudicial a la imagen del desempeño de su cargo. "Sin duda tengo una parte de responsabilidad, razón de más para no hablar de ella esta noche", subrayó.
El presidente francés se mostró en la entrevista tranquilo y fiel a su estilo, afirmando que todavía le quedan cuatro años para que concluya su mandato, para el que fue elegido, tiempo suficiente, según su opinión, para realizar las reformas que necesita Francia, en "un contexto internacional difícil, razón de más para acelerarlas", ha dicho.
Respecto a la huelga de inmigrantes, que alrededor de 600 de ellos llevan adelante, en su mayoría provenientes del sector gastronómico, para denunciar su situación y la de cientos de miles de personas que trabajan, Sarkozy no quiso retroceder en nada respecto a su oposición a una regularización masiva: "No se convierte uno en francés por trabajar en la cocina de un restaurante, por simpático que uno sea", aseguró.
De esta manera, insistió en que "no habrá una regularización global porque conducirá a la catástrofe". En este contexto ha citado los ejemplos de España e Italia, que optaron por esa política y provocaron un "efecto llamada" que al final beneficia a los "traficantes", según Sarkozy.
Además, criticó a los empresarios que recurren a los indocumentados antes que a la mano de obra inmigrante legal. "No se me puede hacer creer que los patronos están obligados a emplear a sin papeles".