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El presidente de Cuba, Fidel Castro, criticó hoy en un nuevo artículo publicado en la prensa local, a los que denomina "super revolucionarios de la llamada extrema izquierda", quienes aconsejan a la Revolución la aplicación de medidas que son "puro veneno neoliberal".
En su nuevo articulo de sus ya tradicionales "Reflexiones del Comandante en Jefe", que escribe desde marzo, Castro acusó a los "superrevolucionarios", sin otras precisiones, de reconocer "nuestros avances como quienes conceden limosnas" y aconsejar al país medidas que son "veneno".
“¿Qué aconsejan a la Revolución? Veneno puro. Las fórmulas más típicas del neoliberalismo. El bloqueo no existe, pareciera una invención cubana", dijo Castro, que convalece desde hace 13 meses de una crisis intestinal que lo mantiene alejado del poder.
"Subestiman la más colosal tarea de la Revolución, su obra educacional, el cultivo masivo de las inteligencias. Sostienen la necesidad de personas capaces de vivir realizando trabajos simples y rudos. Subestiman los resultados y exageran los gastos en inversiones científicas", sostuvo.
"O algo peor: se ignora el valor de los servicios de salud que Cuba presta al mundo, donde en realidad, con modestos recursos, la Revolución desnuda el sistema impuesto por el imperialismo, que carece de personal humano para llevarlo a cabo", subrayó Castro.
De acuerdo con el líder cubano, los "superrevolucionarios" ignoran "recursos verdaderamente decisivos para la economía" a los que apela Cuba, como el programa de "revolución energética", que consideró "de vital y decisiva importancia del mundo".
En este sentido volvió rechazar el uso de los biocombustibles y también inversiones extranjeras en Cuba en la rama de viviendas, porque se "habrían construido decenas de miles sin más recursos que la venta previa de las mismas a extranjeros residentes en Cuba o en el exterior".
Contra la inversión extranjera ilimitada
Alegó que esas operaciones habrían llevado, de no suspenderse, a que "muchos de los alojamientos podían ser adquiridos por los órganos de inteligencia enemigos y sus aliados".
Castro consideró que en el campo de las inversiones extranjeras en Cuba "no se puede prescindir de algunas empresas mixtas, porque controlan mercados que son imprescindibles. Pero tampoco se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía".
"Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria, pero jamás me verán esperar favores o perdones del peor de los imperios", concluyó.
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