La congresista opositora, Piedad Córdoba, declaró a los periodistas que fue llamada de urgencia por la embajada y señaló que ha recibido informes de que la ex candidata, presidencial, Ingrid Betancourt, secuestrada desde el 2002 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), está en muy mal estado.
La senadora estaba pendiente de la continuación de un debate parlamentario que comenzó la semana pasada para investigar sus gestiones fuera del país al lado del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ya que algunos parlamentarios la acusan de desacreditar al Gobierno colombiano en el exterior.
Córdoba, que salió hacia la embajada de Francia acompañada por la presidenta de la comisión de paz del Congreso, Gloria Inés Ramírez, precisó que el martes en la noche recibió varias llamadas telefónicas en la que le advirtieron sobre el agravamiento de los quebrantos de salud de Betancourt.
"La información que tengo es que realmente Ingrid sí está en grave estado de salud", manifestó Piedad Córdoba, y añadió: "La embajada francesa seguramente requiere alguna intervención mía y voy a eso".
Poco después ingresó a la residencia del embajador de Francia, Jean-Michel Marlaud, la madre de Íngrid Betancourt, Yolanda Pulecio, quien no habló con la prensa.
Las autoridades de Francia anunciaron el envío de una misión médica que es esperada el jueves en la región del Guaviare (sur de Colombia), donde al parecer se encuentra Íngrid Betancourt en un campamento de las FARC.
El martes la Presidencia de Francia anunció el envío de la "misión humanitaria" que aspira a que las FARC le permitan tener contacto con Betancourt, debido a recientes testimonios sobre su precario estrado de salud.
El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, telefoneó el martes a su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, quien reveló la conversación y anunció la autorización de la misión humanitaria.
La senadora, que pertenece al Partido Liberal, gestionó al lado del presidente venezolano la liberación de seis políticos el 10 de enero y el 27 de febrero pasados, ambas veces en el Guaviare.
Esos seis rehenes liberados pertenecían al grupo en el que está la ex candidata Betancourt, en que el que quedan 40 personas que las FARC aspiran a canjear por alrededor de 500 rebeldes presos.
Tras la última liberación, las FARC anunciaron que no habría más entregas unilaterales hasta que el Gobierno cumpla la exigencia de esa guerrilla de desmilitarizar por 45 días los municipios de Florida y Pradera (Valle del Cauca, suroeste), para celebrar diálogos sobre el canje humanitario.
Colombia exige las coordenadas para liberar la zona
Por su parte, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos declaró hoy que el Ejército permitirá la misión humanitaria que será enviada por Francia, pero aclaró que sólo suspenderá las operaciones militares cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) comuniquen la zona.
"Cuando tengamos las coordenadas podremos repetir lo que hicimos cuando liberaron unilateralmente a los secuestrados, es decir, dentro de un área específica, suspender cualquier ofensiva militar", expresó el ministro.
"No podemos suspender todas las operaciones ofensivas en el territorio nacional", agregó.
Las FARC no se han pronunciado aún sobre Betancourt, que algunos habitantes del Guaviare aseguran haber visto en muy malas condiciones.
En esa misma zona fueron liberados el 10 de enero y el 27 de febrero últimos seis políticos secuestrados por las FARC, algunos de los cuales pasaron temporadas con la ex candidata.
El ministro de Defensa declaró hoy que el Gobierno colombiano recibió una solicitud de Francia para llegar al aeropuerto de San José del Guaviare, capital de esa región.
"Creo que lo que están esperando es alguna información, porque lo que tenemos entendido a estas alturas es que los franceses no tienen ni idea dónde está Ingrid Betancourt, ni el área donde podría estar", manifestó Santos.
Horas antes, el alto comisionado para la Paz de Colombia, Luis Carlos Restrepo, indicó que la operación humanitaria tiene todas las garantías, pero subrayó que el compromiso de Bogotá y París "es el de mantener en confidencialidad estos avances de tipo operativo".