El gobernador colombiano Luis Francisco Cuéllar, secuestrado y asesinado de manera brutal presuntamente por las FARC, recibió ayer el último adiós de sus consternados vecinos del departamento del Caquetá (sur), mientras continúan los operativos militares en esa región para dar con sus asesinos.
Además, sus familiares denunciaron que Cuéllar no contaba con protección policial suficiente, pese a que había sido víctima de varios secuestros, y que él mismo había pedido a los suyos en los últimos días que se cuidaran por los "rumores" de que la guerrilla de las FARC planeaba "hacer algo" en el Caquetá antes de Navidad.
"Muchas veces le dijimos que no se metiera en eso (en política), que era muy duro (...) pero él tenía vocación", relató a varias emisoras locales Luis Fernando Cuéllar, uno de sus hijos.
Según el hijo de Cuéllar, su padre le dijo apenas dos horas antes de ser secuestrado en la noche del lunes: "Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia van a hacer cualquier cosa estos días. Hay que cuidarse".
Por su parte, la esposa del gobernador, Imelda Galindo, reveló que era "muy poca la seguridad" que tenía Cuéllar, especialmente en las últimas semanas y en la noche del secuestro, cuando únicamente había un policía custodiando el domicilio familiar en Florencia, la capital del Caquetá.
La capilla ardiente con los restos de Cuéllar fue instalada en la sede de la Asamblea Departamental en Florencia, por donde desfilaron durante varias horas familiares, allegados y vecinos.
El féretro se cubrió con la bandera verdiblanca del Caquetá y sobre él descansan el poncho y el sombrero de Cuéllar, prendas típicas de esa región que solía vestir.
Después el cadáver fue trasladado a la catedral de Florencia, donde se congregaron unas 400 personas para asistir a una misa en honor del político.
El gobernador fue secuestrado en la noche del lunes en su casa por varios hombres vestidos con prendas militares que irrumpieron en su domicilio tras haber arrojado una granada contra la puerta.
El cuerpo de Cuéllar fue encontrado degollado el martes, el día en que cumplía 69 años, en un paraje de la zona rural de Florencia.
Una fuente de la Fiscalía General reveló a Efe en Bogotá que los médicos que realizaron la necropsia establecieron que Cuéllar fue asesinado menos de una hora después del secuestro y que en la zona no había vestigios de enfrentamiento armado entre los captores y las fuerzas de seguridad.