El gobernador del departamento colombiano de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, murió degollado por los rebeldes de las FARC que lo habían hecho cautivo el lunes por la noche en la ciudad de Florencia, la capital departamental, aseguró hoy el presidente de Colombia, Álvaro Uribe.
"Fue degollado, miserablemente lo degollaron", dijo Uribe durante una alocución por cadena nacional de radio y televisión que ofreció al país horas después de conocerse la muerte Cuéllar, cuyo cadáver fue hallado en una zona rural cercana a Florencia.
Uribe, que responsabilizó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) del secuestro de Cuéllar, había ordenado el rescate militar del gobernador y ofrecido una recompensa de unos 500.000 dólares por información que permitiera dar con su paradero.
Según medios locales, el cadáver de Cuéllar presentaba impactos de arma de fuego y señales de haber sido degollado, y estaba junto a una camioneta en la que sus secuestradores se lo llevaron de su casa, la cual había sido incendiada.
Otras informaciones sin confirmar oficialmente indican que los secuestradores minaron la zona rural, conocida como Sebastopol, donde se halló el cadáver, lo que dificultó el acceso de las fuerzas de seguridad.
El ministro de Defensa, Gabriel Silva, se trasladó hoy por la mañana a Florencia para dirigir las operaciones con el fin de rescatar a Cuéllar, al igual que el comandante de las Fuerzas Militares, el general Freddy Padilla de León, y los directores de la Policía Nacional general Óscar Naranjo, y de la Central de Inteligencia, Felipe Muñoz.
El primero en confirmar la muerte del gobernador del Caquetá fue el secretario de Gobierno de la región, Edilberto Ramón Endo, en declaraciones a la radio RCN.
"Efectivamente, (el cadáver) corresponde al señor gobernador", declaró Endo, quien atribuyó el informe sobre el trágico desenlace a una "fuente primaria" en la zona de los hechos.