A pesar del exitoso operativo realizado por el Ejército de Colombia que permitió la liberación de 15 ahora ex rehenes de las FARC, familiares de quienes permanecen secuestrados aseguraron hoy que prefieren un acuerdo humanitario para evitar poner en riesgo la vida de sus seres queridos.
La principal preocupación es que las FARC tomen represalias contra las 25 personas que continúan retenidas por la guerrilla.
En este sentido, Gustavo Moncayo, padre del suboficial del Ejército Pablo Moncayo, secuestrado en diciembre de 1997, dijo que la operación militar "puso en riesgo la vida de las mismas personas, las que aún quedan, porque si hubiera sido únicamente el grupo de los 15 (rescatados) pues bien, pero hay que pensar que allá aún quedan 25 personas todavía que claman por su libertad".
Moncayo realizó en el 2007 una caminata de más de 800 kilómetros desde el suroeste del país hasta Bogotá para presionar por la libertad de su hijo. Su hijo es considerado el rehén más antiguo en poder de las FARC.
Ana Elvia Castro, madre del soldado profesional William Domínguez, secuestrado en enero del 2007 en el departamento del Caquetá, consideró que "no debe haber más rescates militares, que se debe hacer el acuerdo humanitario porque es un riesgo que corren muchos de nuestros hijos".
Por su parte, María Teresa Paredes, esposa del coronel de la Policía Luis Mendieta, retenido desde hace casi 10 años y quien en cautiverio fue ascendido al rango de general, confió en que una vez liberada Betancourt, un símbolo mundial del flagelo del secuestro, no se olviden de los que quedaron.
"La joya de la corona pues era Ingrid Betancourt y ella en este momento está en libertad, entonces a veces nosotros tenemos miedo de que los nuestros sean olvidados," dijo.
Hasta el momento, la mayor guerrilla colombiana no se ha pronunciado sobre la espectacular operación llamada "Jaque", por medio de la cual Ingrid, tres estadounides, y once policías y militares colombianos fueron liberados.
Antes del rescate, las FARC buscaban intercambiar con el Gobierno a 40 rehenes por unos 500 rebeldes presos, aunque las posturas rígidas de ambas partes impidió llegar a un acuerdo.
El grupo rebelde exige una zona de seguridad de 780 kilómetros cuadrados libre de fuerzas armadas para que se reúnan sus delegados y los de Uribe a negociar un acuerdo humanitario, lo que ha sido rechazado por el mandatario.
Marcha por la libertad
Mientras tanto, el 20 del corriente mes está programada en toda Colombia y en varias ciudades del exterior una marcha para exigir a la guerrilla la liberación todos los rehenes.
A pesar de que en un primer momento, el símbolo de los secuestrados por las FARC Ingrid Betancourt había comprometido su presencia en Bogotá, los temores de sus familiares en que sea blanco de un posible atentado ponen en duda su participación en la capital colombiana.
Betancourt, quien dirigió un mensaje a quienes aún permanecen como rehenes de las FARC a través del mismo programa de radio que ella escuchaba cuando estaba cautiva en la selva colombiana, reveló que analiza la posibilidad de asistir a una manifestación similar el mismo 20 de julio, pero en París.
Respecto a las versiones de que el Gobierno colombiano pagó a la guerrilla una suma de 20 millones de dólares por la liberación de los quince secuestrados, Ingrid reiteró que no cree que el comandante de las FARC Alexander Farfán, alias "Gafas", encargado de su custodia, hay sido sobornado por el Ejército.
"No llego a creer que Gafas haya estado simulando", cuando fue capturado por los militares a bordo del helicóptero, relató la ex rehén.