Los ataques, que ocurrieron durante las horas del toque de queda, acrecentaron el temor de que la secta islamista pueda apoderarse de la la ciudad norteña de Kano.
Un residente, Ali Garba, un chofer de autobús de 32 años, dijo a The Associated Press, que había escuchado seis explosiones en momentos en que se aprestaba a dirigirse a la mezquita para sus oraciones matinales en un populoso vecindario de Kano.
A continuación, relató escuchó tiroteos por espacio de dos horas. Cuando salió de su casa, los militares había acordonado su barrio a fin de realizar registros, obligándolo a regresar a su vivienda. Afirmó que el estruendo era parecido a una explosión ocurrió durante las horas del toque de queda.
El portavoz de la policía estatal de Kano, Magaji Musa Mjiya, dijo que se ha enterado de ataques, pero no podía facilitar mayores detalles. Un portavoz militar declinó hacer declaraciones de inmediato sobre los hechos.
Se atribuye a la secta radical islamista local, conocida como Boko Haram, el asesinato de al menos 303 personas este año solamente, según una cuenta de la AP.
Cuando menos 185 personas murieron en enero en Kano en el ataque del grupo que causó el mayor número de víctimas a la fecha.