El presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, cantó y bailó el jueves en un multitudinario y festivo acto de cierre de su campaña hacia los comicios generales del venidero domingo, en los que buscará una reelección que casi nadie pone en duda.
Al menos medio millón de personas, según medios locales, se congregaron en el acto proselitista en la confluencia de las ciudades de La Paz y El Alto, reafirmando el favoritismo del mandatario socialista que parecía encaminarse a ganar también el control legislativo.
"El día domingo tenemos dos caminos: ir con el cambio para garantizar, consolidar, para profundizarlo y acelerarlo, o volver al pasado, al neoliberalismo", dijo Morales en la que fue la mayor concentración popular de su campaña, que incluyó un largo desfile de destacados artistas folklóricos y roqueros del país.
El gobernante, surgido de los sindicatos cocaleros y que se ha convertido en uno de los aliados clave del presidente venezolano Hugo Chávez, llamó a la unidad en torno a su proyecto de "refundación", con el que quiere sacar aceleradamente a Bolivia de su crónica pobreza.
"Este proceso no es del Evo Morales, es del pueblo boliviano (...), bienvenidos todas y todos", expresó.
Morales coronó así centenares de visitas a ciudades, pueblos y comunidades indígenas que, en los cuatro últimos meses, eclipsaron al tímido proselitismo de los candidatos opositores Manfred Reyes Villa y Samuel Doria Medina, quienes centraron sus discursos en la denuncia del riesgo de un "totalitarismo".
Casi todos los sondeos pronostican una fácil reelección del cocalero, quién saca provecho del buen desempeño de la economía local y recoge los frutos de sus nacionalizaciones en los sectores petrolero, minero y de telecomunicaciones y de populares bonos para escolares, ancianos y madres de familia.
El triunfo de Morales es esperado por Chávez y otros líderes izquierdistas latinoamericanos, que con eso aliviarían el duro golpe que sufrieron el domingo en Honduras, donde no lograron impedir que el Gobierno de facto de Roberto Micheletti llevara adelante unas cuestionadas elecciones generales.
La reelección también es aguardada por las empobrecidas mayorías del oeste del país representadas en la proclamación final.
"Yo lo amo a Evo y con Evo voy a morir, por lo que está haciendo por los ancianos, los niños y los pobres", dijo emocionada Lucila, una campesina ama de casa, de 45 años.
En el Congreso
Morales dijo repetidamente que espera ganar dos tercios del Congreso, incluido el Senado que estuvo controlado por la oposición en los cuatro años pasados, para aprobar rápidamente un centenar de leyes de aplicación de la Constitución "plurinacional" y socialista estrenada a principios de año.
La reorganización del poder judicial con elección popular de los tribunales nacionales, la puesta en vigencia de autonomías regionales y una política de atraer la inversión destacan entre las leyes que prepara Morales, que se convertiría en el primer mandatario boliviano en ejercicio reelecto en 45 años.
"El triunfo de Morales está asegurado. Hemos tenido una campaña muy desigual, casi un monólogo oficialista, y esto no se debe sólo a la utilización de recursos sino también a una gran disparidad en la capacidad de discurso", opinó Guido Riveros, director de la Fundación para la Democracia Multipartidaria.