Un informe en poder del Ministerio del Interior español remitido por la Guardia Civil recoge el contenido detallado de la reunión en la que se forjó ese acuerdo.
Los datos proceden de la documentación almacenada por la banda terrorista en ordenadores y que ha sido incautada en operaciones recientes. Es la primera vez que se tiene constancia de los vínculos entre ambas organizaciones violentas.
Los agentes deducen que en estos momentos ETA únicamente tiene un refugio seguro, Venezuela, el único país -junto con Cuba, aunque de características distintas- que no está colaborando con las fuerzas policiales españolas. Desconocen hasta qué punto se están materializando esos acuerdos, pero temen que la falta de ayuda de las autoridades venezolanas haya convertido este país en el último santuario de la banda.
El documento, según publica Globovisión señala que, sobre la base de recientes informaciones, se pudo determinar que en una fecha sin concretar entre 2000 y 2004 un representante de ETA mantuvo un contacto inicial con representantes de las FBL.
Esa primera reunión, cuyos interlocutores no vienen detallados en el documento, habría sido una toma de contacto para sentar las bases de las futuras relaciones. Los etarras propusieron a las FBL que les permitiesen viajar dos o tres veces al año a sus campamentos y, a cambio, los dirigentes bolivarianos mostraron su interés en recibir adiestramiento en el manejo de explosivos.
Fuerzas Bolivarianas de Liberación
La primera vez que se tuvo noticia de las FBL fue cuando este grupo reivindicó el atentado frustrado contra un dirigente de la confederación de Trabajadores de Venezuela, en 1992. Después de esta agresión, dos dirigentes de las FBL, Jerónimo Paz y Ezequiel Rodríguez, informaron a la prensa de su ideario.
Se definieron como una «organización político militar, bolivariana marxista leninista, cuyo objetivo estratégico es la toma de poder para la construcción del socialismo en Venezuela». Y añadían que eran «una fuerza político militar absolutamente identificada con el proceso revolucionario bolivariano que encabeza el presidente Hugo Chávez Frías». Efectivamente, en las conversaciones con ETA, las FBL admiten sus simpatías por Chávez.
Confesaron a los etarras que tenían una buena opinión sobre el ejército venezolano, si bien, habían decidido mantenerse en la clandestinidad y continuar con lo que en el documento de ETA viene definido como un «proceso de acumulación de fuerzas», porque desconfiaban de alguno de los oficiales del ejército. Su buena opinión se extendió a la organización terrorista. Y este fue el motivo por el que propusieron a sus miembros el inicio de relaciones oficiales estables.