De esta manera, la ETA asumió la autoría de los dos ataques contra sendos repetidores de televisión en el País Vasco y la vecina Navarra, así como la explosión de dos bombas en dos sedes del Partido Socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, también ocurridos en el País Vasco.
En el texto, el grupo armado atacó nuevamente a los socialistas del PSOE y al Partido Nacionalista Vasco (PNV), el principal del Ejecutivo tripartito que gobierna en esa región.
La banda terrorista advirtió que no aceptará la "imposición" de un "nuevo pacto autonómico" a Euskal Herria en un intento de "renovar el Estatuto de La Moncloa" y acusó a ambos partidos de intentar "aniquilar" a la izquierda abertzale.
Además, asegura que el PNV y el PSOE buscan "desactivar la lucha por la independencia e imponer un nuevo ciclo autonómico español en Euskal Herria".
Según ETA, se trata de una "apuesta" del Gobierno socialista "por reforzar las actitudes neofascistas y represivas" y con "la versión más negra de la traición de los responsables políticos de un PNV que está totalmente corrupto".
"Los que deseamos la libertad total de Euskal Herria decimos hoy también que 'no', al igual que le dijimos 'no' a la Constitución española en 1978", agregael comunicado.
Por último, ETA destaca los "ejemplos de dignidad y lucha contra la negación y por la defensa de las libertades democráticas" y hace un llamamiento a "mostrar determinación y fuerza para seguir construyendo el Estado de Euskal Herria".
Este último comunicado de la banda se produce horas después de que el lehendakari instara a Zapatero a firmar las cinco bases políticas que el PSE-EE "se comprometió a suscribir" en las conversaciones de Loiola en octubre de 2006, en el contexto del malogrado 'proceso de paz'.
Desde 1968, dicha organización vasca ha matado a más de 800 personas en su lucha por la independencia del País Vasco. La última víctima mortal fue el ex concejal socialista Isaías Carrasco, asesinado a tiros dos días antes de las elecciones generales del 9 de marzo.
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