Las dos ollas, descubiertas al borde de una carretera en Ciudad Real, no estaban listas para ser usadas de forma inminente, según la radio Cadena Ser, que indicó que se trataba más bien de una entrega de material entre comandos de la organización.
Los dos recipientes repletos de amonal fueron hallados por dos personas que paseaban por la zona, que vieron una bolsa verde con un aparato eléctrico sospechoso y decidieron avisar a la Guardia Civil.
La agencia de prensa Vasco Press explicó que el material se encontraba en una bolsa semienterrada que parecía llevar mucho tiempo en este lugar, situado entre las localidades de Piedrabuena y Retuerto.
Citando fuentes policiales, la agencia explicó que la bolsa contenía material para hacer bombas, pero confirmó que en ningún caso estaban listos para ser usados.
El material hallado presenta signos de deterioro, por lo que se realizan análisis para determinar la posible antigüedad del mismo.
No es la primera vez que se encuentran explosivos abandonados en esta región. En diciembre de 2005 fueron unos niños los que realizaron el hallazgo en Villarubia de los Ojos.