El Gobierno de Estados Unidos tiene previsto permitir la entrada en el país de 7.000 refugiados iraquíes durante este año, en un importante expansión del programa de acogidas, en momentos en que Estados Unidos se enfrenta a una creciente presión internacional
La decisión fue anunciada por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, poco después de reunirse en Washington con Antonio Guterres, jefe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR.
Según cifras del ACNUR, la actual crisis ha dejado a casi cuatro millones de personas sin hogar.
Cerca de dos millones han cruzado la frontera hacia Siria y Jordania y cerca de 1 millón 800 mil se encuentran todavía en territorio iraquí.
Guterres anunció, además, que en abril realizarán una conferencia de donantes en Ginebra para pedir fondos que le permita al ACNUR atender la situación en Irak.
El anuncio pretende hacerle frente a las críticas contra Estados Unidos por su falta de acciones para asistir a los refugiados que ha dejado la invasión.
La secretaria Rice prometió que dentro de poco se harán nuevos anuncios relacionados con el tema, que van más allá del ofrecimiento de asilo de este miércoles.