En un artículo publicado hoy, el Wall Street Journal informó que un funcionario del Departamento de Estado dijo que EEUU utilizó las conversaciones como una oportunidad para manifestarle sus quejas a Siria. Pero los diplomáticos también discutieron sobre el apoyo de Washington a las negociaciones de paz entre Siria e Israel sobre el futuro de la disputada región de las Alturas del Golán, según señalaron participantes de las conversaciones. Ambas partes también dialogaron sobre el rol de Damasco en las situaciones de seguridad en Irak, Líbano y Cisjordania y la Franja de Gaza.
“Considero esto un buen progreso en la posición norteamericana”, señaló el ministro de Exteriores sirio, Walid Moallem, en una entrevista con el WSJ en Nueva York el lunes. “Aceptamos seguir con este diálogo”.
Moallem se reunió con al secretaria de Estado Condoleezza Rice el viernes, mientras se llevaba a cabo al Asamblea General de las Naciones Unidas, y mantuvo un diálogo más detallado el lunes con el subsecretario de Estado, encargado del área de Medio Oriente, David Welch, en Nueva York.
La administración Bush ha estado lidiando con la divisiva cuestión de si involucrarse con Siria, así como también con Irán y Corea del Norte. Los funcionarios norteamericanos acentuaron que las conversaciones con Moallem fueron utilizadas para presentar preocupaciones sobre los abusos a los derechos humanos en Siria y el apoyo al terrorismo, así como también sus vínculos estratégicos con Irán y otras cuestiones. “La comunidad internacional todavía espera una demostración creíble de la voluntad de Siria para renunciar a su patrocinio al terrorismo”, señaló un funcionario del departamento de Estado.
La Casa Blanca congeló en gran parte sus vínculos con Damasco en el 2005 luego del asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. Una consecuente investigación de la ONU vinculó el asesinato a las fuerzas del presidente sirio Bashar Assad. Siria ha negado estar implicada.
La administración Bush también impuso sanciones financieras a Damasco por su apoyo a los grupos militantes de Hezbalá y Hamas y su presunta asistencia en ayudar a los combatientes extranjeros a ingresar a Irak.
En los últimos meses, estos esfuerzos para aislar a Siria se han caído, al tiempo que incluso aliados de Washington como Israel y Francia dijeron que veían a Damasco como un actor clave para estabilizar Medio Oriente.