En palabras del vocero del gobierno de Polonia, Condoleezza Rice hará un viaje de avión hasta la capital polaca luego de participar del encuentro de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN en Bruselas, en donde harán análisis del conflicto entre Rusia y Georgia.
La suscripción del acuerdo por el escudo misilístico ocurrirá el próximo miércoles. Dicha firma será el broche final para años de negociaciones en los que Varsovia había formulado importantes exigencias, como una cuantiosa cooperación militar como compensación por convertirse en sede del proyecto balístico norteamericano.
El 14 de agosto, ambas partes pusieron fin a las negociaciones, arribando a un principio de acuerdo que se materializará esta semana, el cual incluye también la ayuda militar demandada por Varsovia, la que contemplará la instalación estable de misiles tipo "Patriot" en suelo polaco.
Un diario local, el "Rczespospolita", publicó una encuesta según la cual un 60 % de los polacos están a favor de que su país acoja el sistema antimisiles de Washington.
Dicho sondeo no es un dato menor, ya que hace sólo semanas, la mayoría de la población, incluso un 80 por ciento de ella, rechazaba abiertamente este proyecto, el cual era considerado como perjudicial para los intereses nacionales y las relaciones con los Estados vecinos, fundamentalmente Rusia.
El cambio radical en la opinión pública polaca se debería, según analistas políticos, al conflicto ruso-georgiano, en el que Polonia se ubicó activamente contra la intervención de Moscú, junto con Ucrania y las repúblicas bálticas.
Por su parte, la izquierda polaca sigue oponiéndose al plan de Washington, y hoy el ex presidente Aleksander Kwasniewski criticaba este sistema balístico, que consideró poco útil para la seguridad de Polonia.