Una declaración jurada en una investigación federal sobre una red de prostitución aseguraba que una intervención de teléfonos registró a un hombre identificado como Cliente 9 en una llamada telefónica confirmando planes para tener una mujer que viajaba desde Nueva York a Washington, donde había reservado un cuarto de hotel. La persona informada en el caso identificó al gobernador Spitzer como el Cliente 9.
Spitzer hizo hoy una breve aparición pública durante la cual pidió perdón por su conducta, y la describió como un “asunto privado”.
“He actuado de una manera que viola mi obligación con mi familia y viola mi sentido o cualquier sentido de lo correcto y lo incorrecto”, dijo Spitzer, quien se mostró con su esposa Silda en su oficina de Manhattan. “Pido disculpas primero, y más importantemente, a mi familia. Pido disculpas al público, al que prometí algo mejor”.
“He decepcionado y fallado en vivir según el estándar que esperaba de mí mismo. Debo dedicar ahora algún tiempo a recuperar la confianza de mi familia”.
Antes de hablar, Spitzer se paró con su brazo rodeando a su esposa; los dos saludaron con la cabeza y luego se dirigieron juntos para enfrentar a más de cien periodistas. Ambos tenían sus ojos vidriosos, llenos de lágrimas, pero no lloraron.
El gobernador habló por quizás un minuto y no se refirió a su futuro político.
Se negó a recibir preguntas y prometió presentarse de nuevo pronto. Mientras se dirigía a abandonar el recinto, tres periodistas le gritaron: “¿Va a renunciar? ¿Va a renunciar?”, y Spitzer se apresuró a salir de la habitación, cerrando la puerta fuertemente.
El gobernador se enteró de que había sido implicado en la investigación de prostitución cuando un funcionario federal se contactó con su equipo el viernes pasado, de acuerdo con la persona informada en el caso.
Spitzer informó a sus principales colaboradores el domingo a la noche y esta mañana sobre su involucramiento. Canceló sus eventos públicos de hoy y programó el anuncio para hoy a la tarde luego de las averiguaciones del The Times.