El texto fue aprobado con los votos favorables de todos los grupos parlamentarios, salvo el PP, y tras el debate de las más de 90 enmiendas presentadas a la Comisión de Justicia.
La Ley de Identidad de Género, que ha sido remitida al Senado, destaca que la rectificación de nombre y de sexo en el Registro Civil se llevará a cabo cuando el transexual acredite que se le diagnosticó disforia de género.
Además, la ley aclara que para el cambio registral no será necesario que el solicitante haya sido sometido a una intervención quirúrgica de cambio de sexo.
En cambio, el transexual deberá acreditar que ha sido tratado médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado.
Los transexuales que por razones de edad o salud no puedan someterse a intervención quirúrgica o no se puedan hormonar también podrán beneficiarse de esta ley, siempre y cuando aporten certificación médica de tales circunstancias.
El cambio de sexo y nombre en el Registro Civil obligará a estas personas a solicitar la emisión de un nuevo DNI, ajustado a la inscripción registral rectificada. En todo caso se conservará el mismo número de documento nacional de identidad.
La oposición rechazó esta ley, porque, según dijeron, permite los citados cambios registrales sin autorización de un juez y sin que el transexual se haya sometido a una intervención quirúrgica de cambio de sexo.
El resto de grupos parlamentarios expresaron su apoyo a esta ley que da solución a la situación de discriminación que sufren los transexuales al tener unos documentos oficiales que no reflejan su identidad de género.
Madres lesbianas
Por otro lado, el texto incorpora una enmienda para que a través de esta Ley de Identidad de Género se modifique la recién aprobada Ley de Reproducción Asistida, a fin de que las lesbianas puedan ser madres de los hijos "in vitro" de sus cónyuges.