El enviado, el ex presidente nigeriano Olusegun Obasanjo, y el líder rebelde Laurent Nkunda se reunieron durante más de una hora en la ciudad insurgente de Jomba, cerca de la frontera con Uganda.
Obasanjo no habló con la prensa, pero según Nkunda, el ex presidente le dijo que el gobierno "aceptó en principio" una reunión cara a cara, pero no se llegó a un acuerdo sobre dónde realizar las conversaciones.
Obasanjo se reunió con el presidente Joseph Kabila hace unos días.
Nkunda agregó que si el gobierno se niega a negociar, "ellos habrán escogido el camino del combate. Y yo sé que no tienen capacidad para combatir".
Tanto los rebeldes como los soldados del gobierno están acusados de atrocidades contra la población civil.
Nkunda, un ex general, renunció al ejército del Congo en el 2004 y lanzó una rebelión cuyo objetivo, dice, es proteger a los tutsis en el oriente de las milicias hutu que escaparon al Congo luego del genocidio de 1994 en Ruanda, que dejó más de 500.000 muertos, en su vasta mayoría tutsis.
Empero, sus detractores dicen que Nkunda está más interesado en poder y la riqueza mineral del área.
Obasanjo se reunió con Nkunda previamente este mes, cuando el líder rebelde prometió apoyar un cese del fuego. Pero desde entonces han estallado combates con el ejército y los rebeldes capturaron dos puestos fronterizos y un poblado la semana pasada.
Algunos refugiados ya escaparon tres o cuatro veces desde el inicio de la ofensiva rebelde el 28 de agosto. Más de 250.000 personas abandonaron sus hogares desde entonces.
El viernes, el máximo funcionario de derechos humanos de la ONU llamó actuar urgentemente para frenar los asesinatos, violaciones y saqueos en el oriente congoleño. Asimismo, el Coinsejo de Seguridad acordó reforzar su misión en el Coingo con 3.000 soldados y policías adicionales.