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Walid Eido es la séptima figura anti Siria asesinada desde febrero de 2005, cuando el ex primer ministro Rafic Hariri murió en un ataque suicida con un camión bomba.
Los aliados de Eido han responsabilizado de su muerte a Damasco y dijeron que era la respuesta de Siria al establecimiento de un tribunal respaldado por la ONU para juzgar a los sospechosos del ataque a Hariri.
Esta misma situación se dio el pasado mes de noviembre, cuando fue asesinado Pierre Gemayel. Gemayel, miembro del partido cristiano, era uno de los opositores a la influencia de Siria. Su funeral se convirtió en una manifestación contra Damasco.
"Estas acusaciones carecen de toda credibilidad. Los sirios no van a responder cada vez que se señala con el dedo, sin fundamento, a Damasco", dijo una fuente cercana al Gobierno sirio.
Eido, un musulmán sunnita, pertenecía al bloque parlamentario mayoritario anti Siria liderado por el hijo de Hariri, Saad Hariri, que controla el Gobierno. "Les digo a los criminales que, si Dios lo permite, serán castigados y arrastrados a la cárcel como si fueran de los más bajos fondos", detalló Hariri ante la multitud en el funeral.
Los comercios, bancos y escuelas permanecieron cerrados en Beirut y otras partes en tanto los libaneses observaron un día nacional de luto.
Tres ambulancias transportaron los ataúdes envueltos en banderas libanesas a una mezquita de Beirut. La gente portaba banderas blancas y azules del movimiento Corriente Futuro de Hariri y desfilaba junta a fotos de Eido y su hijo, con el eslogan "Hombres de justicia".
"Hemos estado viviendo en la sombra de crímenes salvajes, pero no cambiaremos nuestra senda", dijo un hombre. "Mantendremos el curso hasta que aparezca la verdad y se haga justicia".
Más tarde se sepultaron los cuerpos tras las oraciones finales en la mezquita.
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