El jefe de Gobierno italiano en funciones, Romano Prodi, anunció que se retira de la política activa tras las
elecciones legislativas del 13 y 14 de abril próximos.
"Dejo la política. El mundo está lleno de gente que espera ayuda y paz. Ahora hay más espacio que antes", declaró desde su natal Boloña (norte de Italia), tal como lo había anunciado el 24 de enero después de que el gobierno de centro-izquierda que presidía cayera al perder la confianza del Senado.
Para muchos columnistas las declaraciones de Prodi no excluyen la posibilidad de que pase a colaborar con algún organismo internacional de Naciones Unidas.
Prodi, de 68 años, profesor de economía y presidente de la Comisión Europea entre 1999 y 2004, considera clave para Italia un cambio generacional, por lo que decidió no presentarse como candidato en las próximas elecciones.
"Felicitaciones al profesor. Ha cumplido un gesto poco común en Italia, en donde los políticos se aferran a sus escaños y no los sueltan ni a 90 años", escribió el diario Il Messaggero.
El retiro de Prodi, histórico rival del magnate de las comunicaciones y
ex Primer Ministro Silvio Berlusconi (71 años), protagonista por 14 años de la vida política italiana, fue considerado por sus adversarios como una admisión implícita del fracaso de la coalición de centro-izquierda, que estuvo sólo 20 meses al poder.
Según una encuesta de IPR Marketing para el diario La Repubblica, la ventaja de más diez de puntos que tenía la coalición de derecha de Berlusconi disminuyó a siete y en el Senado, donde el gobierno saliente contaba con un escaño de más, la ventaja es aún menor, de 4,7 puntos.
Para los expertos en sondeos, es "cada vez más posible" que se llegue al empate en una de las dos Cámaras del Parlamento y que se repita una situación similar a la de hace dos años, cuando Prodi alcanzó el poder sólo gracias a una mayoría muy reñida y al apoyo de los senadores vitalicios.
La última encuesta del diario La Repubblica atribuye a la formación de Berlusconi, PDL, en la Cámara de Representantes el 43,5%, mientras el Partido Democrático (PD) alcanzaría el 36,5%.
En el Senado, debido a la controvertida ley electoral y al premio por regiones, el PDL perdería en total poco más de dos puntos, según los cálculos y la diferencia entre las dos grandes formaciones sería de 4,7 puntos.