"Todo está listo para el martes", cuando los neoyorquinos votarán para elegir al nuevo presidente y vicepresidente de EE.UU., pero también a sus representantes en el Congreso, Senado, Asamblea del estado y jueces de los condados, explicó el director adjunto del organismo, George González.
La Junta distribuirá además 1.351 máquinas de votación adaptadas para el uso de discapacitados, una por cada colegio electoral.
Unas 34.000 personas trabajarán en los colegios para ayudar a los votantes a resolver los problemas que puedan tener, aunque la queja principal se refiere a las largas colas, detalló González.
"El público no tiene problemas esperando en una línea por un iPhone, pero para votar, quiere entrar y salir rápido. Todo el mundo tiene interés en esta elección, así que tienen que ser pacientes", agregó.
Según González, el Departamento de Justicia de EE.UU. asignará observadores para el proceso en los condados que decida.
Los comicios presidenciales son los que movilizan a un mayor número de electores. En los de 2004, 4,3 millones de residentes en la ciudad estaban registrados para votar y de ellos 2,1 millones acudieron a las urnas.
En esta ocasión, la Junta espera que vote más del 50 por ciento de los electores de la ciudad de Nueva York, que cuenta con una población de 8,2 millones de habitantes.
Se estima que en la Gran Manzana están registrados entre 700.000 y 800.000 latinos, en su mayoría cercanos al Partido Demócrata.
Un total de 13 hispanos, todos demócratas, buscan revalidar su puesto el martes en el Senado y la Asamblea.
Estas elecciones son importantes para el Partido Demócrata en Nueva York, que aspira a tomar el control del Senado, en manos republicanas, y para ello necesita ganar dos nuevos escaños.