El último plazo fijado por el Talibán para matar a varios de los 21 surcoreanos sobrevivientes finalizó, este miércoles, sin que fuera conocida su suerte. El plazo expiró tras encontrar el cadáver de un segundo rehén asesinado desde que los 23 surcoreanos fueran capturados hace dos semanas.
Qari Yousef Ahmadi, quien afirma ser vocero del Talibán, dijo que los guerrilleros exigieron que el gobierno liberara a ocho de sus camaradas de armas antes del mediodía del miércoles o de lo contrario serían ejecutados más rehenes.
''El Ministerio de Defensa desea iniciar una operación militar en el área'', proclamaron los volantes. ''A fin de garantizar su seguridad y que no sean afectados por la operación, les pedimos que se trasladen a zonas seguras controladas por el gobierno''.
Los volantes no indicaron cuándo o dónde será iniciada la operación, ni tampoco fue aclarado si su objetivo era el de liberar a los rehenes. Un vocero del Departamento de Defensa no quiso formular comentarios.
Los surcoreanos fueron secuestrados el 19 de julio cuando viajaban en autobús por la carretera entre Kabul y Kandahar. Fueron el mayor grupo de extranjeros secuestrados en Afganistán desde la invasión del 2001 encabezada por Estados Unidos y que derrocó al régimen teocrático del Talibán.
Talibán, amenazantes Sin respuesta a sus ultimátums, los talibanes amenazaron con matar en 'cualquier momento' a más rehenes surcoreanos, mientras el gobierno afgano pidió un plazo de 48 horas para seguir
negociando la liberación de los restantes 21 evangélicos secuestrados.
Tras el vencimiento del último ultimátum de los talibanes, a las 7:30 GMT (mediodía hora local), el grupo amenazó, por boca de su portavoz Yusuf Ahmadi, con matar a más rehenes.
Los talibanes exigen la liberación de militantes encarcelados en prisiones afganas a cambio de algunos de los rehenes surcoreanos, pero las autoridades de Kabul reclaman la puesta en libertad incondicional de las 16 mujeres cautivas que, según los rebeldes, están enfermas.
En Kabul, el portavoz del presidente Hamid Karzai, Humayun Hamidzada, declaró el martes que las exigencias de los secuestradores debían ser rechazadas para no incitar a la toma de rehenes, en referencia al intercambio de presos que permitió liberar en marzo al periodista italiano Daniel Mastrogiacomo. Un intercambio criticado por Londres, Washington y algunas asociaciones afganas, por lo que el presidente Karzai prometió que no volvería a repetirse.