La agencia precisó que cerca de medio millón de toneladas de comida serán enviadas en el plazo de un año, y que este acuerdo no está relacionado con las conversaciones para persuadir a Pyongyang de que abandone su programa de armamento nuclear.
Luego de semanas de conversaciones las dos partes lograron finalmente ponerse de acuerdo en cómo se distribuiría la ayuda, señaló la USAID en un comunicado. El texto indica que ambos países “han acordado las condiciones para una mejora sustancial en la supervisión” de la entrega de la ayuda para garantizar que la reciben los destinatarios adecuados.
La ayuda, explicó la agencia, comenzará a entregarse el mes próximo, “a la luz de la urgencia generada por las carencias de alimentos en Corea del Norte”. La mayor parte de la asistencia, 400.000 toneladas, se distribuirá a través del Programa Mundial para la Alimentación de la ONU, mientras que las restantes 100.000 toneladas se entregarían a través de Organizaciones No Gubernamentales estadounidenses.
El Gobierno norteamericano había suspendido la ayuda alimenticia a Corea del Norte en el año 2005 luego de denuncias de que esa asistencia no llegaba a las víctimas de las hambrunas, sino que por el contrario era desviado al estamento militar y a personalidades del régimen.
Las conversaciones para retomar la ayuda se iniciaron luego de que el régimen norcoreano reconociera que ya no contaba con reservas para alimentar a su población.
Ante la subida de los precios de los alimentos y la resistencia de los donantes a suministrar más asistencia, varias organizaciones no gubernamentales alertaron del riesgo de una hambruna en el país.
Pese a que la asistencia será por un año, la continuidad de la misma estará condicionada al éxito de una próxima reunión de expertos en Pyongyang para resolver cuestiones operativas.
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