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El embajador de EE.UU., Ryan Crocker, y el iraní, Hasan Kazemi, han celebrado a puerta cerrada en la que se limitaron a discutir sobre la situación de la violencia en Irak, sin referencias a las gélidas relaciones bilaterales o al programa nuclear iraní.
Sin embargo, el encuentro entre el "gran Satán", como llama Irán a EE.UU., y el miembro del "eje del mal", como define EE.UU. a Irán, supone un hito en más de dos décadas sin reuniones oficiales directas. El máximo funcionario de Estados Unidos en Bagdad describió este lunes las inusuales conversaciones con su contraparte iraní como positivas, pero dijo que le pidió a Teherán que deje de apoyar a las milicias en Irak con entrenamiento y armas.
Las dos partes mantuvieron el lunes sus conversaciones de más alto nivel en casi tres décadas para discutir el incremento de la violencia en Irak.
"Las conversaciones avanzaron positivamente. Lo que necesitamos ver es la acción iraní en el campo," dijo a periodistas el embajador de Estados Unidos, Ryan Crocker.
La reunión marcó un vuelco de parte de Washington, que rompió relaciones con Irán en 1980 y ha buscado largamente aislar a la república islámica en los últimos años.
"Expuse ante los iraníes un número de preocupaciones directas, específicas acerca de su comportamiento en Irak, su apoyo a las milicias que están combatiendo tanto a las fuerzas de seguridad iraquíes como a las fuerzas de la coalición," dijo Crocker en una conferencia de prensa.
"El hecho (es) que muchos explosivos y municiones usados por estos grupos están viniendo de Irán (...) Los iraníes no respondieron directamente a eso, volvieron a enfatizar que su política es de apoyo al Gobierno," agregó.
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