"De ninguna manera el plan de defensa antimisiles del presidente (George W. Bush) está dirigido contra Rusia", aseguró hoy la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, en su rueda de prensa diaria.
De hecho, dijo, "ni siquiera es lógicamente posible que esté dirigido contra Rusia, teniendo en cuenta que Rusia podría superarlo", subrayó la portavoz.
"El objetivo del escudo antimisiles es proteger a nuestros aliados europeos de cualquier amenaza enemiga como un misil procedente de Irán", insistió Perino, al ser preguntada si cree que la firma del acuerdo con Polonia contribuirá a aumentar todavía más las tensiones entre EE.UU. y Rusia.
Rusia se ha opuesto férreamente a la instalación de escudos antimisiles en Polonia y en la República Checa, con el argumento de que suponen una amenaza para su seguridad. Incluso advirtió que responderá con medidas militares si EE.UU. llega a desplegar su escudo antimisiles en estos dos países.
Sin embargo, Washington considera que el sistema de defensa de misiles "supone una contribución sustancial a la seguridad colectiva de la OTAN", según Dana Perino.
Polonia y EE.UU. alcanzaron este jueves un acuerdo para la creación de un escudo antimisiles en territorio polaco, después de años de negociaciones en las que Varsovia reclamaba cooperación militar como compensación por ser sede del proyecto balístico estadounidense.
La última ronda de negociaciones fue gestionada por el ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, y el subsecretario de Estado norteamericano para el Control de Armamento y la Seguridad Internacional, John Rood.
En virtud del convenio, se prevé que Washington instale en territorio polaco diez misiles de interceptación cerca de Stolp (norte del país) y refuerce su cooperación militar con Varsovia.
El plan de Washington también incluye un sistema de radares en la República Checa, al que Praga ya dio su visto bueno el pasado 8 de julio, para evitar posibles ataques que puedan partir de alguno de los países del llamado "Eje del mal".
Este grupo está formado por Irán, Corea del Norte, Bielorrusia, Birmania, Zimbabue y Cuba, según lo denominó, en 2005 la Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.