Putin recibió a Rice y a Steinmeyer por separado en su residencia de Novo Ogoriovo, en vísperas de dos importantes cumbres, la primera con la UE, el 17 y el 18 de este mes en Samara, junto al Volga, y la segunda, la cita anual de los dirigentes del G 8, en junio en Alemania.
Sobre el telón de fondo del creciente distanciamiento, lo positivo fue que tanto el líder ruso como sus interlocutores confirmaron su disposición a cooperar para superar la mala racha.
Aún así, la desconfianza estuvo presente en temas como seguridad y cooperación económica. Rice insistió en que no permitirá que Rusia bloquee la construcción de un escudo antimisiles.
Moscú y Washington acordaron "moderar su tono en público y concentrarse en asuntos concretos", manifestó el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov. El ministro dijo también que ambas partes acordaron buscar una solución aceptable para todos sobre el problema de Kosovo, pero admitió que "esta solución no es perceptible de forma inmediata". Moscú no es partidaria de un reconocimiento de la independencia de aquella provincia de Serbia. Rice, en cambio, afirmó que "es muy importante reconocer que Kosovo nunca será ya parte de Serbia. Esto no es posible".
Rusia y EE.UU. no acercaron sus posiciones sobre los planes de Washington para instalar elementos de un sistema de defensa antimisiles en Europa, proyecto que Moscú considera ofensivo. "No creo que nadie espere que Estados Unidos permita la imposición de un veto a los intereses de seguridad de América", dijo Rice y añadió que su país "necesita progresar, utilizando la tecnología para defender al Estado, y eso es lo que tenemos intención de hacer".
EE.UU. pretende establecer una base antimisiles en Polonia y un centro de control por radar en República Checa como parte de su programa de Defensa Nacional de Misiles para 2011. Especialistas en materia de seguridad, señalaron que la base podría formar parte de los intentos de Estados Unidos para hacer frente a futuras amenazas de China y Rusia, pero sostienen que Moscú ya desarrolló la tecnología que le permitiría sortear el costoso proyecto de un escudo de defensa.
"La solución de dichos problemas debe responder a los intereses de seguridad de todos los Estados de Europa. Por ello proponemos analizarlos tanto en formato colectivo, en particular en el marco del Consejo Rusia - OTAN, como de modo bilateral", dijo este martes el portavoz de la cancillería rusa, entrevistado por la agencia RIA Novosti.
El presidente ruso advirtió que el uso intensificado de la fuerza militar por parte de Estados Unidos está provocando una nueva carrera armamentista, pues las naciones más pequeñas han adquirido interés por desarrollar armas nucleares.
Si el escudo antimisiles y Kosovo eran temas prioritarios para Rice, para Steinmeyer lo urgente ayer era intentar salvar la cumbre de Samara, que, de no ocurrir un milagro, no dará luz verde al inicio de las negociaciones para un nuevo tratado de Asociación y Cooperación con Rusia, destinado a sustituir el que vence a finales de noviembre. Esta circunstancia es especialmente penosa para Alemania, que tradicionalmente ha gustado de desempeñar el papel de puente este-oeste.
Putin evitó ayer el alarmismo e incluso pareció consolar al ministro alemán. "No hay conflicto de intereses entre Rusia y la UE, gracias a Dios. Hay diferentes puntos de vista sobre cómo resolver unos u otros problemas. Pero de ambas partes hay deseo de resolverlos. Eso, en mi opinión, ya no está mal", dijo el líder. "Estamos interesados en superar las diferencias de intereses, a veces los choques, que se dan y a no permitir que se conviertan en conflictos políticos serios", dijo Steinmeyer.
Las relaciones bilaterales entre Rusia y EE.UU. se encuentran en su nivel más bajo en varios años, enfriadas por el proyecto norteamericano de escudo antimisiles y por las críticas de Washington a la 'falta de democracia' en Rusia.
¿Nueva guerra fría?Luego de asumir la presidencia en el 2000, Vladimir Putin, formado en el mundo del espionaje (KGB), con el petróleo como instrumento geopolítico-económico estratégico, puso en marcha su proyecto de relanzar a Rusia como la gran potencia del siglo XXI.
Actualmente se destaca el choque de intereses geopolíticos entre Rusia y Estados Unidos en los ex enclaves soviéticos de Europa del Este y el Asia Central, a los cuales se vinculan las revueltas en Kirguizistán y Uzbekistán con los últimos cambios políticos en Georgia, Ucrania y Moldavia.
Moscú y sus servicios de inteligencia afirman que EE.UU. y sus socios de la Unión Europea, utilizando la fachada de organizaciones no gubernamentales (ONGs), vienen realizando una campaña desestabilizadora contra Rusia y contra el espacio post-soviético.
Este martes en Moscú, Rice intentó suavizar el tono de la disputa y dijo que no le interesan "términos como nueva Guerra Fría". "Como alguien que vivió ese período, como especialista, creo que los paralelismos sinceramente no tienen base alguna", afirmó la Secretaria de Estado. "Las cosas no cambian de la noche a la mañana pero, francamente, nos gustaría ver un cambio en Rusia más rápido de lo que están cambiando, y para mejor", añadió.
A lo que el vocero de la Cancillería rusa, Mijail Kamynin, replicó: "No necesitamos lecciones, sino un trabajo común en busca de soluciones".
Lavrov: La relación con Occidente no es catastrófica
La crisis en la relación de Rusia con Occidente es, en gran medida, artificial, opina el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov. "No quiero aplicar el término ‘catástrofe' a las actuales relaciones entre Rusia y Occidente", dijo el canciller en rueda de prensa que se celebró anoche en Moscú al término de sus negociaciones con Condoleezza Rice. "La crisis de que hablan los periodistas es, en gran medida, artificial", agregó él.
"No creo que la postura de Moscú hacia EE.UU. pueda calificarse como retórica hostil. Sería más correcto interpretarla como invitación a un diálogo más abierto sobre todos las cuestiones, especialmente, aquellas que dan origen a las discrepancias entre ambas partes. Siempre habrá cuestiones de este tipo", señaló el canciller ruso. "Es muy importante exponer francamente las opiniones recíprocas, tratar de entenderse y promover iniciativas propias de una manera que no perjudique los intereses de la otra parte. Claro que también es posible enconar los problemas complicados pero ya no sería una cooperación de verdad", observó él.
Lavrov manifestó la convicción de que Washington y Moscú serán conscientes de "su responsabilidad por el futuro global" y dijo que esta circunstancia les obliga a seguir actuando como socios.
Rice y Lavrov volverán a reunirse en Moscú en otoño próximo, junto con los responsables de Defensa de EEUU y Rusia, Robert Gates y Anatoli Serdiukov, para debatir otra vez el tema del escudo antimisil.
Ambas partes se pusieron también de acuerdo para seguir construyendo una coalición global para neutralizar el peligro del terrorismo nuclear. Dicha coalición permitiría a todos los Estados sentirse a salvo, dijo el ministro ruso de Exteriores.
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