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La escasez de gas provocó disturbios ayer en el norte de Ecuador cuando, por unas horas, los comerciantes –informales- de este combustible bloquearon el tránsito en la provincia de Carchi.
A las 11:00, los negociantes se agruparon en el sector y colocaron un tronco de madera a lo ancho del paso binacional puente de Rumichaca.
Esta acción pretendía demostrar a disconformidad de los informales con el incremento de los operativos de control en la frontera. Desde el lunes, miembros de la Fuerza Pública aumentaron la vigilancia por dicho puente y en otros pasos ilegales.
El principal objetivo de esta acción fue evitar la fuga de gas, a través de la frontera, hacia las poblaciones colombianas. “No nos dejan pasar ni un cilindro de gas”, cuestionó Mónica Herrera, una de las comerciantes.
Unas 60 personas vinculadas a esta actividad participaron en la protesta, quienes aclararon que sus ganancias en este negocio son mínimas. Incluso fijaron una cifra: por cada cilindro que pasa hasta Ipiales queda un dólar.
Liliana Guerrero, ama de casa, criticó los operativos de la Policía. “¿Por qué no van a los pasos ilegales, donde el combustible se transporta en mulares y en camiones, sin ningún control”.
Media hora después del inicio de la protesta, los comerciantes se enfrentaron con palos y piedras a los policías ecuatorianos. Luego se movieron hacia el lado colombiano, para evitar ser detenidos, y empezaron a lanzar piedras en contra de los uniformados. Luego de una hora, llegó un grupo de policías colombianos.
Con la aparición de los uniformados colombianos, los manifestantes se retiraron, pero advirtieron que volverán a cerrar el puente.
Las autoridades de Gobierno y de la Intendencia anticiparon que los operativos seguirán y que no se van a dejar amedrentar por las amenazas de los comerciantes.
En otras regiones ecuatorianas, como Sucumbíos, al este, pese a los controles la fuga de gas continúa por los pasos ilegales ubicados en la parte alta de la selva.
En los cantones de Arenillas y Huaquillas, el gas llega directamente a las familias a través de cupos mensuales previamente establecidos.
Sin embargo, los contrabandistas de gas ya tienen establecidos redes para el suministro de los cilindros. Una vez que reciben el combustible lo llevan hasta territorio peruano utilizando principalmente los pasos ilegales.
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