Sin registrarse incidentes, la ciudad de Guayaquil fue testigo de una manifestación multitudinaria, la segunda en una semana, transformándose así en la arena elegida por oposición y gobierno para mostrar sus fuerzas.
Rafael Correa, presidente ecuatoriano, y Jaime Nebot, alcalde de la ciudad costera, actualmente al frente de la oposición, convocaron a sus seguidores a manifestarse en el mismo lugar: la calle guayaquileña "9 de Octubre".
El primero en hacerlo fue el propio jefe de Estado de Ecuador, quien el sábado se reunió con sus simpatizantes para festejar su primer año en el poder. Nebot, por su parte, hizo lo propio cuatro días más tarde, el jueves, con el objetivo de "defender" a su ciudad y advertir de que la pugna continuará si Correa no frena la confrontación.
El choque entre gobierno y oposición, sólo en el discurso, también tuvo su eco en los medios de comunicación, los que calculaban cuál de las dos partes había convocado al mayor número de seguidores en Guayaquil, un tradicional bastión de la oposición.
Identidad superadora
Nebot intentó presentarse como un referente superador de las identificaciones partidarias, siendo ejemplo de esto la ausencia durante el mitin de símbolos vinculados al Partido Social Cristiano, el cual ha controlado la arena política en los años recientes.
La campaña publicitaria ejercida desde el gobierno en contra de la manifestación buscaba emparentar a Nebot con los tradicionales sectores del poder de Guayaquil y las viejas prácticas políticas.
También fue característico en la marcha organizada por Nebot el repudio a la anterior marcha llevada adelante por el gobierno, el 19 de enero pasado. Efectivamente, muchos de los asistentes mostraron su fastidio con pancartas, refiriéndose indirectamente a la citada movilización oficialista. Mensajes como “Esto no es pagado” o “Esto sí es Guayaquil”, figuraban en miles de carteles que llevaban los participantes de la movilización.
Por lo general, los mensajes que aparecían en los carteles expresaban el rechazo al proyecto político del presidente, considerado por los manifestantes como ajeno al Municipio costero. “Correa es enemigo de Guayaquil”, “Correa el loco que odia, llévate el río Guayas a ver si puedes”, “Guayaquil no es un cantoncito”, podía leerse en las pancartas de los que asistieron a la marcha.
Enemigo de Guayaquil
Las dos manifestaciones convocaron a un número importante de personas, si bien algunos expertos consideran que esta vez, el alcalde de Guayaquil fue quien tuvo mayor éxito.
El presidente Correa le restó importancia a esa ‘derrota’ en la convocatoria, así también como a que Nebot lo calificara de "enemigo" de Guayaquil.
Rafael Correa, nacido en esa ciudad ubicada al suroeste de Ecuador, señaló que la popularidad se mide en las urnas, tras desafiar a Nebot a presentarse como candidato presidencial.
"Invito a Nebot a que se postule a la Presidencia de la República para ver quién gana en Guayaquil. No quiero ser soberbio y si, al final, el voto popular no me favoreciera a nivel nacional, en mi ciudad natal le gano a Nebot", sentenció el mandatario.
Por su parte, Nebot, al dirigirse a la multitud convocada a su pedido, aclaró de que su lucha "recién comienza" y que los ecuatorianos no aceptarán el "Socialismo del siglo XXI" que propone Correa.
Para echar más leña al fuego, Nebot preguntó a la multitud "¿cuál es el apellido del enemigo de Guayaquil?", escuchándose inmediatamente un estridente "Correa". "No lo he dicho yo, lo han dicho ustedes", agregó.