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La de por sí delicada relación bilateral entre Ecuador y Colombia atraviesa un nuevo resquebrajamiento, a causa de las aspersiones con glifosato que Colombia realiza en la frontera con Ecuador.
Ecuador consideró agotadas las instancias diplomáticas con Colombia para encontrar una solución definitiva a las fumigaciones aéreas en la frontera común, por lo que agilizará la presentación de una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, dijo el lunes la canciller.
Quito prepara desde enero una demanda con la que busca que Bogotá se "responsabilice" de los supuestos efectos causados por las fumigaciones aéreas en la población ecuatoriana y su ambiente, pero ha demorado utilizar el recurso legal hasta que se agoten las negociaciones entre las partes.
"Creo que la vía diplomática sobre el tema de fumigaciones está agotada. Ya no es necesario más estudios científicos," dijo a periodistas la canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa.
"Estamos en un callejón sin salida, donde debemos pasar del nivel diplomático y científico al nivel jurídico," agregó.
Las declaraciones de Espinosa fueron emitidas luego de que fracasara en Bogotá una reunión de las comisiones científicas integradas por ambos países para determinar los efectos de las fumigaciones colombianas para erradicar plantaciones de hoja de coca, base para la elaboración de la cocaína.
En el encuentro se debían presentar los resultados de estudios científicos realizados por cada país sobre los supuestos efectos, pero Colombia se abstuvo de entregar sus conclusiones, según Espinosa.
"Fue una reunión más con tintes políticos y hubo dificultad para llegar a acuerdos," insistió la funcionaria.
Aunque Espinosa no detalló la fecha en la que se presentaría la demanda ante la Corte Internacional, advirtió que el recurso recogerá los informes internos y externos que se han emitido sobre los efectos de las fumigaciones aéreas con glifosato y que "dan la razón a Ecuador."
Quito asegura que la erradicación de las plantas de coca en la frontera provocó daños en la salud de su población. Mientras que Bogotá niega la acusación, arguyendo que las fumigaciones se realizan utilizando técnicas que impidan efectos colaterales.
Las aspersiones áreas fueron suspendidas en enero.
Ecuador y Colombia comparten una frontera de aproximadamente 600 kilómetros, que ha sido calificada por Estados Unidos como un corredor estratégico para el tráfico de armas, drogas y pertrechos para los grupos colombianos.
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