La ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, María Fernanda Espinosa, insistió el lunes en que “está muy avanzada” la posibilidad de que el gobierno ecuatoriano demande a Colombia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya por las fumigaciones aéreas en la zona fronteriza que Ecuador considera perjudiciales.
Además, Ecuador espera "un pago inmediato" de indemnización por los eventuales daños a la población.
En declaraciones a canal 4 de televisión, Espinosa señaló que "estamos muy avanzados en el tema de la demanda ... tenemos esta semana una reunión de trabajo con nuestro equipo de abogados que viene del exterior a trabajar con un equipo de abogados ecuatorianos que han venido articulando la demanda y trabajando en el caso desde el punto de vista jurídico".
Aseguró que "la suspensión indefinida y permanente de las aspersiones, es una condición para conversar con Colombia" acerca del tema, así como "un pago inmediato de indemnizaciones, una reparación de daños".
La controversia surge por las aspersiones aéreas que Colombia realiza en la zona limítrofe con Ecuador, encaminadas a erradicar los cultivos de coca del lado colombiano, pero que los pobladores locales y el gobierno ecuatoriano denuncian como dañina para su salud, la de animales y para los cultivos lícitos, así como para el medio ambiente en general.
La semana pasada la Canciller dio por terminado el diálogo con Colombia aduciendo que ese país no muestra un verdadero interés de atender los requerimientos de Ecuador.
Espinosa destacó que Ecuador registra múltiples problemas "causados por siete años de aspersiones, tenemos daños ambientales evidentes, daños en la salud humana, una afectación en la seguridad y soberanía alimentaria de nuestros hermanos ecuatorianos en la zona fronteriza... todo eso requiere ser reconocido y compensado".
"Finalmente me parece que Colombia está reconociendo los daños causados por las aspersiones que el Ecuador ha venido sufriendo...esto me parece que es una victoria diplomática de Ecuador, sin duda", destacó.
La funcionaria reconoció sin embargo que desde febrero Colombia ha suspendido las aspersiones aéreas, y respetado la franja de 10 kilómetros en el área fronteriza.