El viceprimer ministro checo, Alexandr Vondra, exigió que antes de fines de enero se tome una "decisión política" sobre un pacto de estabilización y asociación con Serbia, precedente inmediato al ingreso de un país al club comunitario.
La UE se ha negado hasta ahora a un acuerdo de este tipo, porque Belgrado aún no extraditó al ex general serbio Ratko Mladic al Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) en La Haya, donde se lo acusa de crímenes de guerra.
Otros países del bloque, comenzando por Holanda, se oponen firmemente al pacto al considerar que la saliente fiscal jefe del TPIY, Carla del Ponte, no contó con "cooperación irrestricta" de Serbia en la persecución de criminales de guerra.
Vondra también se refirió a la polémica creada en torno al despliegue de 1.800 enviados de la UE en Kosovo, que según Rusia exige la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. "Deberíamos aclarar la cuestión del mandato, sino comenzarán (los serbios) a actuar de forma unilateral", dijo el checo.
Los jefes de Estado y de gobierno de los 27 comenzaron sus negociaciones en la Cumbre en Bruselas con la agenda económica y social, tras lo cual se inició un período destinado a tratar la cuestión del estatuto de Kosovo, la provincia separatista serbia de mayoría albanesa administrada por la ONU desde 1999.
Acusada en los años 90 de pasividad durante las sangrientas guerras en los Balcanes que dieron lugar al desmembramiento de la ex Yugoslavia, la UE no quiere dejarse sorprender una segunda vez y pretende controlar la controvertida e ineluctable secesión de Kosovo. "Es importante crear un marco europeo común para el reconocimiento de la independencia de Kosovo", dijo en ese sentido el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, al llegar a la sede del Consejo de la UE.
Los dirigentes kosovares anunciaron el lunes pasado que iniciaban consultas con sus "socios internacionales" con vistas a una proclamación de independencia, tras el fracaso de las negociaciones con Serbia para una solución concertada con la mediación de Estados Unidos, la UE y Rusia.
Esta situación obliga a la UE a formar un frente común, un objetivo complejo, ya que varios países europeos con problemas de nacionalismos, como es el caso de España con el País Vasco y Cataluña, son reticentes a ese reconocimiento, en particular Chipre, que teme una influencia en el conflicto que lo enfrenta a la República Turca de Chipre del Norte (RTCN) en la isla, dividida desde 1974.
Italia también aprueba un uso político de las negociaciones de ingreso en la UE para introducir un giro en la política de Belgrado ante Kosovo. El ministro de Exteriores italiano, Massimo D'Alema,destacó que Serbia ya ha extraditado a 42 personas acusadas de crímenes de guerra.
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