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Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea endurecieron el jueves su tono hacia los aspirantes a unirse al bloque al inicio de un nuevo Consejo Europeo, para calmar a los votantes más temerosos, pero sin asustar a los países que ya han anunciado su candidatura.
El presidente da la Comisión Europea, el portugués José Duorao Barroso, insistió ayer en "la necesidad de renovar el consenso sobre la ampliación".
El diario El País de Madrid explicó que la UE está dividida entre los países "reticentes" al ingreso de nuevos socios, como Francia, Alemania y Austria, y otros que lo favorecen, entre los que se encuentran Gran Bretaña, Italia, España y Polonia.
La cumbre comunitaria que va a transcurrir durante dos días en Bruselas se produce después de que el lunes la UE acordó congelar parcialmente las negociaciones para el futuro ingreso de Turquía, por su fracaso a la hora de normalizar las relaciones comerciales con Chipre, miembro del grupo.
Esa decisión puso de acuerdo a todos, a pesar de las diferencias que mantienen sobre el futuro ingreso del país de mayoría musulmana.
Pese a ello, se espera que durante el Consejo se dé un apoyo formal al eventual ingreso turco, así como a varios estados balcánicos: Albania, Bosnia, Croacia, Macedonia, Montenegro y Serbia, aunque frenando de hecho el proceso de ampliación.
Bulgaria y Rumania van a formar parte de la Unión a partir del 1 de enero, con lo que ya serán 27 miembros, pero los dirigentes insistirán en que cualquier otra ampliación deberá esperar a la reforma de las instituciones comunitarias, cuyo funcionamiento se ha dificultado con los últimos ingresos.
Alemania, que el 1 de enero asumirá la presidencia semestral la UE tomando el relevo de Finlandia, espera reavivar ese proceso. Su Canciller, Angela Merkel, destacó la importancia de que la UE sea dura al asegurarse de que los candidatos cumplan totalmente los criterios de acceso.
"No lo digo como amenaza, sino como incentivo para los países que quieren entrar y para la comunidad," dijo en el Parlamento alemán antes de viajar a Bruselas.
Otro asunto de la cumbre será la ayuda a países como España, Italia y Malta para enfrentarse con el creciente flujo de inmigrantes y se espera que se pongan de acuerdo para establecer patrullas conjuntas que eviten la llegada de ilegales por mar especialmente, según el borrador de acuerdo.
Constitución
Respecto a la Constitución, el primer ministro finlandés adelantó a sus colegas los primeros resultados de las consultas bilaterales confidenciales mantenidas a lo largo del semestre con el resto de Estados miembros, que deberá completar Alemania en el primer semestre de 2007 para elaborar a continuación un informe.
Según Vanhanen, la conclusión es que los Estados miembros están de acuerdo en la necesidad de reformar los tratados de la UE, pero también en que "no podemos empezar de cero" ese proceso.
Aseguró que "la mayoría de los países lo ve (el texto constitucional) como un paquete y quieren mantener todas sus partes en el futuro".
Respecto al calendario para salir de la crisis, recordó que la idea es concluir las negociaciones bajo presidencia francesa, a finales de 2008, y consideró que "nos va a hacer falta todo ese tiempo".
Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, pidió a los líderes de los Veinticinco que sean realistas y no nieguen la "evidencia" de que el tratado no será ratificado por todos los países -ya lo han hecho 16 Estados miembros, además de Bulgaria y Rumanía-, que entran en la UE el 1 de enero.
Borrell también se inclinó por la posibilidad de revisar el texto constitucional, si es la única manera de salvar la cuestión, pero siempre que se preserve "lo esencial".
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