La canciller alemana Angela Merkel y el presidente ruso Vladimir Putin sostendrán este jueves en la ciudad rusa de Samara la cumbre UE-Rusia en una atmósfera difícil por asuntos relacionados con algunos países del bloque comunitario.
La distancia entre la Unión Europea (UE) y Rusia se debe a las diferencias que se acumularon en el último tiempo y no está prevista la firma del nuevo Tratado de Cooperación bilateral en la cita.
Según miembros del gabinete alemán, el tema será abordado próximamente durante conversaciones “preparatorias” en este país y, en caso de no lograrse un acuerdo para fines de este año, se prolongará el Tratado actual.
El encuentro en Samara, en el que participará el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, es el noveno entre ambos mandatarios y en esta ocasión Merkel representará a la Presidencia de la UE.
En reunión con su gabinete, Merkel subrayó este miércoles el gran interés de la UE en una sociedad estratégica con Rusia, pero señaló que no tiene mandato para que se reanuden las negociaciones sobre un nuevo Tratado de Cooperación.
Los dos principales problemas que afectan la relación entre el bloque comunitario y el gobierno de Moscú son el embargo ruso contra la importación de carne polaca y la decisión de Estonia de cambiar de lugar un monumento a los soldados soviéticos.
Cuando faltan siete meses para que expire el convenio anterior -válido durante una década-, Polonia mantiene el veto a la firma de un nuevo documento ante el boicot ruso a la importación de carne procedente de ese país, cuya calidad es puesta en duda.
Rusia advirtió que esos problemas con Polonia y Estonia no deben ser asumidos por la UE, sino como asuntos bilaterales, a lo que Merkel dijo que el bloque tiene una posición conjunta, ya que los dos países son miembros.
Entreotros contratiempos, están: el retraso en el inicio de las negociaciones, los últimos contenciosos entre Rusia y Estonia y Lituania o el asunto de las tasas adicionales que Moscú impone a las compañías europeas que quieran sobrevolar Siberia, sobre el que parecía que había un acuerdo que, sin embargo, el Kremlim todavía no ha firmado.
Frente a todos estos inconvenientes, las fuentes señalaron como punto positivo la buena acogida que, según indicaron, ha tenido en Rusia la propuesta de la Presidencia alemana de reforzar la cooperación en materia de formación e investigación.
También está por resolver la exigencia de que Rusia firme la Carta Energética Europea, mediante la cual Bruselas pretende acceder al control de los yacimientos del suministrador del 25 por ciento de los hidrocarburos que consume.
Pero el Kremlin pone como condición la adquisición de activos en las redes de distribución a los consumidores del Viejo Continente y contratos a largo plazo como garantía de su seguridad en este terreno, a lo que Bruselas no asiente.
Merkel se propone en la cumbre en Samara ganar a Rusia para que apoya las ambiciosas metas europeas en materia de protección climática, un tema menos relevante y espinoso.
Por Gastón Herrera