Los líderes del grupo de las ocho grandes potencias mundiales (G-8) iniciarán hoy una cumbre de tres días en la ciudad alemana de Heilidengamn y todo indica que se celebrará con más tensiones que las anteriores. Las hay entre Estados Unidos y Europa, aunque la nueva constelación de dirigentes europeos, Merkel, Sarkozy sea más promaericana que las anteriores, y tiene lugar en fechas en que las pujas entre los dirigentes de Rusia y Estados Unidos son cada vez más frecuentes en la prensa.
El presidente estadounidense, George W. Bush, contribuyó a crispar las diferencias este martes desde Praga, donde criticó a Rusia. "En Rusia, las reformas prometidas para fortalecer a los ciudadanos han descarrilado, con serias implicaciones para el desarrollo de la democracia.'' , señaló el mandatario norteamericano.
Rusia comparte los "valores europeos y mundiales comunes" en su territorio y no puede "estar de acuerdo con las declaraciones [de Bush] sobre el hecho de que las reformas democráticas hayan descarrilado", respondió el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov en el centro de prensa del G-8, en Kühlungsborn.
El enfrentamiento se desató por los planes de Estados Unidos de instalar un escudo antimisiles apoyado en algunos países de Europa del Este. En particular Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, ha dicho que los planes de Estados Unidos representan un reinicio de la carrera armamentista en Europa.
Además, Putin dijo que si Estados Unidos sigue con sus planes, Rusia no tendrá otra alternativa que dirigir misiles hacia Europa Occidental, lenguaje que hace recordar los tiempos de la Guerra Fría.
Sin embargo, Estados Unidos sostiene que el objetivo de esos misiles que va a instalar en Polonia y del sistema de radares que va a instalar en la República Checa es detener potenciales ataques provenientes de Irán.
Entonces, ¿cómo se entiende el límite al que está llegando este conflicto?. El principal problema es que Estados Unidos está involucrando en este proyecto a dos países –Polonia y la República Checa- que en tiempos de la guerra fría estaban en la órbita soviética y que ahora no solo son miembros de la Unión Europea sino también de la OTAN.
En un contexto en que el poder de Rusia lentamente se está reconstruyendo, empujado por los precios del gas y del petróleo, la posición de Putin busca claramente intentar recuperar un espacio perdido de poder e influencia en Europa del Este.
En enfrentamiento es, entonces, el resultado de que Estados Unidos está actuando sobre la base de su percepción de la realidad presente y futura, en la que las amenazas provienen de Medio Oriente, y los países que pertenecían a la esfera soviética están totalmente integrados al mundo occidental. Rusia, por su parte, está intentando reestablecer parte del mundo que pasó, en el que el balance de poder le era mucho más favorable que en el actual.
También hay un conflicto entre Rusia y los siete miembros restantes del G-8 acerca del estatus definitivo de Kosovo. Los siete miembros restantes del G-8 planean obtener un consenso sobre la independencia definitiva de esta República de la ex Yugoslavia, pero Rusia se opone.
Cambió el clima
La confrontación entre Bush y Putin amenaza con ensombrecer los debates previstos sobre el calentamiento climático, que eran prioritarios para Alemania.
Bush pretende inaugurar una ronda de negociaciones con las grandes economías mundiales sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fuera del marco de la ONU.
Pero Alemania, que ya ha topado con la negativa de EE.UU. a establecer los objetivos de reducción del CO2, no está de acuerdo. "Todo lo que se consiga en esta materia debe conducir finalmente a Naciones Unidas", ha afirmado este martes una fuente próxima al Gobierno alemán.
Alemania cuenta con el apoyo de Canadá y Japón que han señalado este lunes la necesidad de reducir a menos de la mitad las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de aquí a 2050.
El secuestro de Ingrid Betancourt
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, abordará el conflicto de Colombia y los esfuerzos por la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancourt, secuestrada en febrero del 2002.
Fue el propio Sarkozy quien transmitió esa decisión a tres miembros de la familia de Betancourt, a quienes convocó en el Elíseo para informarles de la conversación que mantuvo la noche del martes con el presidente colombiano, Álvaro Uribe. Sarkozy había mediado para que Uribe excarcelara al considerado 'canciller' de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda.
Ciudad blindada
Carreteras cortadas, una valla terrestre y marítima y un despliegue de 16.000 policías intentarán impedir que los manifestantes altermundistas puedan aproximarse siquiera a la zona de seguridad de Heiligendamm.
Los violentos enfrentamientos del pasado fin de semana en la ciudad de Rostock, situada cerca de la lujosa estación balnearia de Heiligendamm, junto al mar Báltico, empujaron a Alemania, que preside este año el G-8, reforzar aún más las medidas de seguridad.
Las carreteras que conducen a Heiligendamm han sido cortadas a la circulación y se ha prohibido cualquier tráfico marítimo en la zona que cubre 21 kilómetros de la costa báltica alrededor de la sede de la cumbre hasta 11 kilómetros mar adentro.
La policía instaló también controles de vehículos en las rutas que conducen hacia Rostock y, en especial, hacia su aeropuerto, donde ayer por la tarde aterrizó el presidente norteamericano, George Bush, y hoy lo harán el resto de líderes del G-8.
La policía concentró además un fuerte dispositivo de unidades antidisturbios para desbaratar cualquier intento de cortar las rutas del aeropuerto, pero no impidió una manifestación de protesta contra Bush en sus inmediaciones.
Estas medidas se suman a la imponente valla metálica de 11,6 kilómetros que rodea el perímetro de seguridad alrededor de Heiligendamm. La valla tiene una altura de 2,5 metros y está coronada por una espiral de alambre de púas.