La falta de medidas reales para terminar con el hambre del mundo, según fuera la opinión de los representantes cubanos, venezolanos y argentinos, fue la principal crítica recibida por la declaración final a la que arribó la cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Efectivamente, con retraso y entre controversias, los países reunidos en cumbre adoptaron la declaración final de Roma, con la que se comprometieron a luchar contra el hambre en el mundo para eliminarla y a no utilizar los alimentos como un instrumento político y económico. Sin embargo, aún no se zanjan los temas más controvertidos.
Tras horas de haber sesionado y discutido hoy el Plenario de la cumbre, entre temores de que no se llegaría a un acuerdo, finalmente pudo aprobarse la declaración, la que cuenta con la objeción de Argentina y las duras críticas de Venezuela y Cuba.
Muchas intenciones declaradas, pero pocas soluciones, fue el fruto con que los participantes de la cumbre mundial de alimentos se volvieron a sus países de origen. Los delegados de 183 países que participan del encuentro de la FAO publicaron en la declaración la búsqueda de "erradicar el hambre y garantizar los alimentos para todos". Sin embargo, las diferencias de posiciones ante las barreras comerciales y los asuntos geopolíticos provocaron las dudas sobre la posibilidad de alcanzar un consenso.
Ecuador, Nicaragua y Bolivia se sumaron a las críticas de las delegaciones cubanas y venezolanas, momento en el que el presidente del Plenario cortó la palabra a las delegaciones. En este sentido, la representante ecuatoriana señaló que "son muchos los países que no están de acuerdo" con el proyecto de declaración. Sin embargo, ninguno de ellos impidió que el documento fuera aprobado por todos los participantes, con la excepción de Argentina que realizó una objeción al texto completo.
Optimismo
A pesar de estas contrariedades, Jacques Diouf, director general de la FAO, afirmó que los resultados obtenidos tras la cumbre estuvieron "a la altura de las expectativas". En este sentido, según las palabras del funcionario principal de la organización, la cumbre viabilizó la recaudación de más de 6,5 millones de dólares en compromisos de donaciones para luchar contra el hambre y la pobreza.
En la cumbre, los países miembros de la FAO se comprometieron a reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre de aquí a 2015, pese a la crisis alimentaria mundial, según la declaración final, tal y como indicaron fuentes próximas a las negociaciones.
Los países miembros de la FAO aseguraron también que la nutrición "no debe ser utilizada como medio de presión política". Así, se reitera que es "inaceptable que 850 millones sigan malnutridas y reiteran el objetivo de conseguir la seguridad alimentaria a través de un esfuerzo constante para erradicar el hambre". La actual crisis de alimentos ha hecho, además, que otros 100 millones de personas estén en peligro.
"Nosotros reafirmamos las conclusiones" de las cumbres sobre alimentación de 1996 y 2002 "de alcanzar la seguridad alimentaria" y "de reducir a la mitad el número de personas infralimentadas, como muy tarde en 2015", dice la declaración. El martes, Diouf, estimó que "con las tendencias observadas actualmente, este objetivo sería obtenido en 2150, en lugar de en 2015".