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El Gobierno cubano consideró al documento sobre Cuba aprobado el lunes por los ministros de la Unión Europea (UE), una “rectificación necesaria” pero “no suficiente”. En él se expresa la disposición de Bruselas a entablar un “diálogo” con las autoridades de la isla que incluya “las esferas política, de derechos humanos, económica, científica y cultural” y se base en la “reciprocidad y la no discriminación”.
Si bien el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, reconoció que se trata de una rectificación “indudable”, aclaró que las relaciones entre la UE y su país no podrán normalizarse plenamente y avanzar hasta que no se elimine la posición comun que condiciona las relaciones con la isla a la democratización y los avances en la situación de derechos humanos. También dijo deberían eliminarse las sanciones contra Cuba, adoptadas en 2003, que en la actualidad se mantienen en suspenso.
Pérez Roque adelantó que en los próximos días su Gobierno emitirá una declaración oficial sobre la última revisión de la Posición Común realizada por el Consejo de la UE, pero adelantó que para su país es “inadmisible” esa Posición porque “fue introducida” por el ex presidente del Gobierno español José María Aznar “al dictado” de Washington “con el objetivo de aislar a Cuba” y, mientras exista, “imposibilita que la UE pueda tener una posición independiente”.
Roque consideró una “victoria diplomática” de Cuba la decisión del nuevo Consejo de Derechos Humanos de eliminar “el mandato de la representante personal de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos para Cuba”, lo que a juicio del canciller “pone fin a la manipulación por parte del Gobierno de EEUU del tema de los derechos humanos” contra su país y permitirá analizarlo sin dobles raseros.
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