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La presidenta electa, Cristina Fernández, se despidió del Senado repasando su trabajo como legisladora primero por la provincia de Santa Cruz y desde 2005 como representante de Buenos Aires. En un discurso de poco más de 10 minutos, la primera dama exaltó: "Me voy de un Senado diferente al que vine. Hemos sido legitimados por el voto popular".
Su labor en el Senado
En el mismo día en que juraron los 24 senadores elegidos en las elecciones de octubre, la próxima presidenta afirmó: “Tengo el honor de haber pertenecido al parlamnento que anuló las leyes del perdón y quiero tocar en especial el tema de la reforma del Consejo de la Magistratura", enumeró la primera dama.
"Se nos había acusado de que íbamos a manipular jueces. Hace un año que [el Consejo] funciona y no sólo no pasó nada, sino que por primera vez [al organismo] lo preside un académico", señaló en alusión a Mariano Candioti. En este contexto, recordó una resolución reciente de la Comisión de Reglamentación del Consejo de la Magistratura por la que se decidió una reforma para agilizar el trámite de acceso a las declaraciones juradas de los jueces nacionales. "Por primera vez los argentinos van a acceder al patrimonio de los jueces", destacó la presidenta electa.
El cambio en el sistema para acceder a las declaraciones de los magistrados se produjo luego de que en el mes de octubre el Consejo decidiera entregar copias del detalle de bienes de todos los jueces federales porteños, en respuesta a un pedido hecho por el diario argentino La Nación.
Elogios a Kirchner
El mensaje de Cristina Fernández no se limitó a su mandato como senadora, sino que también rozó la política nacional e incluyó elogios a la gestión de su marido. "Me voy [del Senado] con la convicción política de siempre para cumplir otra función, una que nunca imaginé. Formo parte de un proyecto político construido desde abajo por hombres y mujeres que vamos a seguir profundizando", pronosticó.
Críticas a la prensa
TL saliente senadora deslizó duras críticas a los medios, a los que volvió a pedir que "transmitan la realidad".
Mayoría oficialista en el nuevo Senado
Tras el mensaje de la primera dama, se le dio lectura al texto de su renuncia, que fue aceptada por el vicepresidente de la Nación y titular del cuerpo, Daniel Scioli, que luego le tomó juramento al reemplazante de Cristina, Eric Calcagno.
Finalizado el trámite, Scioli tomó juramento a los legisladores electos. La asunción de los nuevos senadores pondrá al kirchnerismo en una situación de privilegio que no registra precedentes desde el retorno de la democracia: el oficialismo y sus aliados sumarán 47 legisladores, es decir, uno menos de los necesarios para contar con el favor de dos tercios del cuerpo.
El número no es un dato menor. Sobre todo si se tiene en cuenta que esa mayoría- 48 del total de 72 votos-, es necesaria para aprobar iniciativas relacionadas con el sistema electoral y aún más importante una ley de necesidad de reforma de la Constitución Nacional.
La nueva composición del Senado tendrá una abrumadora mayoría oficialista. La bancada del Frente para la Victoria quedará compuesta por 42 miembros. A ellos se sumarán Juan Pérez Alsina (Partido Renovador-Salta), Jorge Colazo (Paufe-Tierra del Fuego) y los radicales K de Santiago del Estero y Río Negro.
El Senado que se viene
Además de Calcagno en lugar de la primera dama, juraron los suplentes Eduardo Torres (Misiones), Mónica Troadello (Mendoza) y Jorge Banicevich (Santa Cruz), quienes reemplazarán a los gobernadores electos Maurice Closs y Celso Jaque, y a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, respectivamente.
Tampoco habrá un bloque único de la Coalición Cívica, ya que los fueguinos José Carlos Martínez y María Rosa Díaz se quedarán con el sello de ARI, mientras que los porteños María Eugenia Estensoro y Samuel Cabanchik, alineados con Elisa Carrió, lo harán con el de la Coalición Cívica y conformarían un interbloque con el socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe).
En este escenario, el radicalismo seguirá siendo la primera minoría del cuerpo, aunque con ocho senadores, ya que Dora Sánchez (Corrientes), siguiendo instrucciones de su gobernador, Ricardo Colombi, que está enfrentado con la conducción nacional de la UCR, conformará un monobloque.
Por último, la conducción y el reparto de comisiones estratégicas de la nueva Cámara alta tienen, decididamente, el sello de la futura presidenta. La orden emanada desde la Casa Rosada ya entronizó al presidente provisional del cuerpo, José Pampuro (Buenos Aires), y al jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto (Río Negro), como los vicarios de la primera dama.
La vicepresidencia del Senado quedará a cargo del gobernador salteño saliente, Juan Carlos Romero, que reemplazará a su comprovinciano Marcelo López Arias.
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