Cristina Fernández hablará en la Sala de Convenciones de Olivos desde un atril, y no estará acompañada por ningún miembro del gabinete nacional.
La presidente contestará 40 preguntas, y los periodistas acceden a este 'privilegio' mediante un sorteo.
En la oportunidad, el moderador será el vocero presidencial, Miguel Núñez, y la capacidad de la sala alberga a 220 asientos, para ser ocupados por los periodistas.
El sorpresivo anuncio confirmó que se inicia una nueva etapa en la comunicación de la Casa Rosada con la sociedad y que se decidió luego de analizar la repercusión negativa del gobierno durante el conflicto con el campo.
Conducta repetida
Durante los cuatro años y medio que duró su administración, Néstor Kirchner mantuvo una relación muy tirante con los medios y se comunicó a través de sus discursos, en tanto su esposa continuó con esa costumbre, aunque en algunas oportunidades -muy aisladas- ambos se prestaron a reportajes personales.
A poco de asumir el gobierno en el 2003, el presidente y la entonces senadora por Santa Cruz se prestaron a una distendida entrevista en uno de los almuerzos de Mirtha Legrand, pero se llevó a cabo en la villa turística de El Calafate, el lugar de descanso del matrimonio presidencial.
Sólo el programa periodístico-humorístico Caiga quien caiga, y el conductor Matías Martin desde La Liga tuvieron el privilegio de tener acceso directo a los Kirchner.
La presidente había dejado entrever la novedad el 19 de junio, cuando se cruzó con un periodista de la agencia DyN, a quien le recriminó: "Ustedes, los que están ahí, tienen que pensar un poco más en los que están afuera" y señaló hacia la oficina de trabajo de los cronistas acreditados en Casa de Gobierno.
La periodista replicó: "Los periodistas pensamos todos distintos, pero sería bueno que se lo pudiéramos expresar a usted personalmente para que nos conozca". Sonriente, Cristina respondió: "Puede ser". Luego volvió sobre sus pasos, tomó a la periodista del brazo e inmortalizó el episodio: “Sacame una foto con ella”, le pidió al fotógrafo oficial.
Realizado a instancias del nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, el giro en la relación de la mandataria con los medios tiene dos fines. A largo plazo, el de mejorar la relación con la gente y, en lo inmediato, disputarse las tapas de mañana, domingo, con las críticas del campo.
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