Un soldado acusó a los implicados de haber ejecutado a ocho prisioneros iraquíes durante la ofensiva sobre la ciudad de Faluya en noviembre de 2004. Hasta ahora, la fiscalía no ha presentado ninguna acusación.
Es la tercera vez que se investiga a miembros del Ejército estadounidense por presuntos crímenes de guerra en Irak.
Las acusaciones de los soldados contra sus antiguos compañeros fueron consideradas fiables, informó la CNN.
Faluya era un bastión de los rebeldes hasta que el Ejército estadounidense tomó el control de la ciudad después de un avance casa a casa apoyado por ataques aéreos.
Durante la ofensiva se informó de bajas civiles víctimas del fuego cruzado entre el Ejército y los insurgentes.