La OIM declaró que gran parte de los desplazados han sufrido la ocupación ilegal de sus propiedades, por lo que sus posibilidades de retorno son menores.
"El 71 por ciento de los desplazados de Bagdad han señalado que sus propiedades han sido ocupadas, controladas o reclamadas por terceros, un hecho que el Gobierno iraquí debe tener en cuenta por cuanto más y más desplazados piensan en regresar", declaró Jean Philippe Chauzy, portavoz de la organización.
Según un informe de la OIM, 1,6 millones de los desplazados abandonaron sus lugares de residencia tras el atentado contra la mezquita de Samarra, ocurrido en febrero de 2006 y que marcó la extensión y radicalización de la violencia sectaria en Irak.
Los datos provistos por la organización ofrecen un perfil de la situación imperante en cada una de las 18 provincias iraquíes, e indican que son Anbar, Bagdad y Diyala las que han recibido al mayor número de desplazados.
Asimismo, menciona que la mejora relativa de la seguridad ha impulsado a que reducidos grupos de desplazados regresen a sus hogares, principalmente en la capital del país.
Sin embargo, gran parte de ellos se han encontrado con sus viviendas invadidas.
La situación es particularmente difícil para las mujeres y niños desplazados en esas provincias debido a que viven en asentamientos temporales que no ofrecen acceso alguno a servicios básicos, como saneamiento, educación y salud, y donde tampoco hay agua potable, señala el informe.
La precariedad de las condiciones en las que viven los niños desplazados se refleja en lo que ocurre en el distrito de Anbar, donde los empleados de la OIM encontraron a niños obligados a mendigar, mientras que sus madres reciclaban basura para sobrevivir.
En algunas provincias del sur de Irak la situación es un poco mejor que en el resto del país, con el 95 por ciento de desplazados en Basora que cuenta con agua regularmente, mientras que el 49 por ciento recibe ayuda alimentaria.
En cambio, en el norte del país al menos ocho de cada diez desplazados pagan alquileres elevados por viviendas insalubres y la gran mayoría no recibe víveres.
También en el norte, "muchos desplazados viven en carpas o en antiguas bases militares, donde los desalojos son comunes. El 72 por ciento de ellos dice que no tiene acceso a atención médica y el 90 por ciento de los que están en Kirkuk no fueron vacunados durante las campañas de inmunización", recalca la OIM.