Rafael Correa, economista de 43 años, juró hoy su cargo como Presidente de Ecuador en la sede del Parlamento, para un período de cuatro años. Le tomó el juramento el presidente del congreso Nacional, Jorge Cevallos, en presencia del jefe de Estado saliente, Alfredo Palacio.
"Ante Dios y ante el pueblo ecuatoriano juro cumplir el mandato que me dio el pueblo ecuatoriano el pasado 26 de noviembre", dijo Correa en medio de un sonoro aplauso de los asistentes.
De inmediato el secretario del Congreso dio lectura al primer decreto del nuevo gobierno, por el cual Correa asume el mando "por mandato de la Constitución y en cumplimiento de la voluntad del pueblo ecuatoriano".
"Hoy la Patria ya es de todos" fue una de las frases resaltantes del primer discurso del nuevo mandatario ecuatoriano quien da inicio así a su gobierno hasta enero del 2011.
Vestido con traje sin corbata, su camisa blanca mostraba parte de un tejido étnico. El motivo representa en un escudo y una lanza el poder que debe tener el Presidente para defender y luchar por la Patria. Ayer, durante el acto simbólico de posesión ante la comunidad indígena en Zumbahua usó una camisa similar
Prometió que volverá el trabajo, la justicia, "los millones de hermanos expulsados de la propia tierra en esa tragedia nacional llamada migración".
"Convocaré a la consulta popular para que el soberano, el pueblo ecuatoriano, ordene o niegue esa Asamblea Nacional Constituyente de plenos poderes que busque superar el bloqueo político y social en el que el país se encuentra sumergido", señaló Correa en su discurso.
El mandatario anticipó el domingo que el texto será enviado al Tribunal Supremo Electoral (TSE) sin el aval del Congreso, que sólo "será informado como una deferencia", lo que es tachado de ilegal por la oposición. "No negociaré con nadie la dignidad de la patria, la patria ya no está en venta", indicó.
Anteriormente, Cevallos, le había dado la bienvenida a todos los invitados que asistieron al acto de investidura. En su intervención resaltó la acción de los legisladores, cuya acción está ceñida por lo que establece la Constitución, la Ley; y comprometió a los legisladores a realizar un trabajo "fecundo", y a quienes recién ingresan al Parlamento, a dejar huellas. También invitó al Jefe de Estado a no permitir que sus asesores cambien las letras de lo que escriben los legisladores a pretexto de agregar algunos datos.
Acto seguido, el flamante vicepresidente ecuatoriano, Lenín Moreno Garcés, juró ante Dios, ante la Patria y ante el pueblo ecuatoriano.
Momentos después de la investidura, Correa anunció los primeres cambios de su mandato: renegociar la deuda externa y que impulsará un modelo económico de corte socialista.
A la investidura de Correa asistieron los presidentes de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Haití, Irán, Nicaragua, Paraguay, Perú, Venezuela, República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, en representación de España, además de decenas de delegaciones de menor rango de otros países.
En representación del Presidente argentino, Néstor Kirchner, asistió el vicepresidente Daniel Scioli quien consideró que la llegada a la presidencia de Rafael Correa "abre una gran esperanza" y da cuenta del "cambio de época" que vive América Latina, en donde "los valores de la integración y solidaridad" son parte fundamental de los tiempos que se viven en América del Sur. Asimismo afirmó que existe "gran afinidad con Correa, quien demostró respeto por los avances del gobierno argentino".