Los comentarios del gobernante fueron realizados con motivo del 28 aniversario del Movimiento de Democratización de Gwangju, en memoria de la represión sufrida a manos de Ejército y Policía por orden del presidente golpista Chun Doo Hwan en 1980, y que acabó con la vida de 200 personas en dicha ciudad.
Allí, Lee Myung Bak reiteró que su Gobierno ayudará a Corea del Norte si este decide a afrontar un proceso de aperturismo y transformación económica aprovechando la "oportunidad de oro" que se le presenta.
Lee consideró que no es imposible compatibilizar "socialismo y economía de mercado", aunque defendió la necesidad de "oportunidades y cambios en las relaciones intercoreanas" y que "Corea del Norte debe cambiar".
"Muchas naciones socialistas han adoptado una economía de mercado y una política de aperturismo y ahora están bien. Corea del Sur está preparada para ayudar al Norte, porque tenemos que movernos desde la confrontación a la coexistencia, desde la hostilidad a la reconciliación"
Sin embargo, el régimen norcoreano no está dispuesto a asumir tan fácilmente la ayuda que Seúl pudiera prestarle.
Uno de los motivos que podrían obstaculizar una futura coooperación entre ambos países es la pésima imagen de la que goza el presidente surcoreano dentro del régimen comunista, donde se lo acusa de traidor y lacayo de Estados Unidos.
En este sentido, fuentes cercanas a Pyongyang han negado que Corea del Norte vaya a emprender acercamiento alguno, sobre todo en la cuestión de la ayuda alimentaria que el Gobierno de Seúl suele dedicar a su empobrecido vecino.
"Si el Sur quiere dar comida, Corea del Norte no tiene motivo para no aceptarla; pero desde luego, lo que no va a hacer es solicitarla primero", declaraban en comentarios recogidos por Yonhap.
|
 |