Kim Kye-gwan habló a los periodistas en el aeropuerto de Pekín después de la última ronda de negociaciones a seis bandas sobre el desmantelamiento del programa de armas atómicas de Pyongyang, que terminaron el día anterior sin fijar un plazo nuevo.
Kim también dijo que Pyongyang necesitaría evaluar cuánta confianza existe antes de decidir si incluirá detalles de su programa de armas nucleares en una declaración de sus secretos atómicos, que debe entregar como parte de la próxima etapa del acuerdo.
En la actualidad, EEUU se opone a que Corea del Norte disponga de un reactor de ese tipo, pese a que en 1994 los acuerdos firmados entre Washington y Pyongyang sí especificaban la posibilidad de ayudar al régimen comunista a construir uno, para generar energía con fines civiles.
La reivindicación norcoreana no se incluyó ayer en el comunicado conjunto de los seis negociadores, en el que Corea del Norte reiteraba su disposición a informar de todo su programa nuclear y cerrarlo, y el resto de países a darle ayuda energética a cambio.
Pese a la inesperada petición, Kim aseguró hoy a los periodistas que el diálogo había sido '”ráctico y constructivo”, algo en lo que coincidieron ayer el resto de los delegados.
El negociador norcoreano también aseguró en el aeropuerto pequinés que Japón estaba presionando demasiado a Corea del Norte en las negociaciones, y que si continúa esa actitud puede llevar al desastre el acercamiento entre ambos.
“Japón está infringiendo nuestra soberanía nacional y creando una crisis al presionar políticamente a Corea del Norte, algo que es peor que unas sanciones financieras”, aseguró el enviado.
Japón intenta que en el diálogo a seis se trate la cuestión de los ciudadanos nipones que en los años 70 fueron secuestrados por Corea del Norte para formar a espías de ese país, muchos de los cuales siguen en paradero desconocido.
Pyongyang no desea tratar esta cuestión en el diálogo a seis, y se muestra cada vez más molesta por su inclusión en la agenda, especialmente en el grupo de trabajo creado para tratar de que Tokio y Pyongyang inicien relaciones diplomáticas.
Pese a las declaraciones de Kim, el actual proceso de desnuclearización es observado por todas las partes con abierto optimismo, después de que esta semana el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) confirmara el cierre de las cinco instalaciones nucleares norcoreanas de Yongbyon.
Las seis partes volverán a reunirse en agosto y septiembre, primero a través de los cinco grupos de trabajo y más tarde en una continuación de la sexta ronda de diálogo a seis, en Pekín.