"Ha sido una contienda maratónica", declaró Johnson, en su discurso de victoria, donde humildemente le dijo al saliente alcalde Livingstone: "tiene usted la admiración de miles de londinenses".
El excéntrico ex periodista logró imponerse asi al laborista Livingstone que esperaba obtener su tercer mandato.
Los resultados de los comicios de ayer fueron un duro golpe para los laboristas, quienes sufrieron su revés electoral más importante en más de 40 años.
Por el contrario, la conquista de Londres representa un gran triunfo para los conservadores, además de un respaldo crucial a las aspiraciones de su líder David Cameron de convertirse en primer ministro del Reino Unido, en las próximas elecciones generales previstas para 2010.
Johnson, que como Livingstone ha sido un rebelde dentro de su partido, se presentó sobre todo como el candidato de "el cambio".
Sin embargo, a Boris le esperan cuatro años difíciles. Tendrá que demostrar que se equivocan quienes cuestionan su preparación y su disposición al trabajo. Y sobre todo tendrá que cumplir con su promesa de atajar la violencia juvenil en la capital, el punto clave de su programa y la razón de su popularidad entre los habitantes de los suburbios.
Le esperan además los preparativos de los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en Londres dentro de cuatro años y cuyo presupuesto ya se ha multiplicado por tres.
El flamante alcalde se convirtió en una celebridad por sus excentridades, sus divertidas intervenciones en programas de televisión y por escándalos extraconyugales en los que se ha visto envuelto.
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