La destitución de los militares responde a los resultados de una investigación del Ministerio de Defensa a las muertes de una veintena de jóvenes -desaparecidos a principios del año de un humilde sector del sur suroeste de Bogotá- hechas pasar como bajas de la guerrilla en combate en el noreste del país.
"La investigación ha encontrado que puede haber integrantes de las fuerzas armadas incursos en asesinatos", dijo el presidente Alvaro Uribe en una conferencia de prensa en la casa presidencial, en la que anunció la decisión.
Por su parte, el Ministerio de Defensa dijo en un comunicado que hay "serios indicios de negligencia del mando en diferentes niveles" incluyendo "el planeamiento, conducción, ejecución y evaluación de las operaciones".
En el comunicado se reconoce que esa situación "pudo haber facilitado la colusión de algunos miembros del Ejército Nacional con delincuentes externos que gozaban de impunidad a cambio de contribuir al logro de resultados".
Los jóvenes, que vivían en Bogotá, fueron reportados como muertos en combates registrados en una apartada zona rural del municipio de Ocaña (noreste), donde fueron sepultados como no identificados.
Según familiares, antes de que ocurriera las desapariciones, desconocidos le habían ofrecido a los jóvenes empleos en haciendas del norte del país con elevados salarios.