En la nota, el gobierno del presidente Álvaro Uribe expresa "su más enérgica protesta" por las declaraciones realizadas por el presidente Ortega, cuando éste aceptó la invitación al diálogo que le formuló la guerrilla colombiana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC).
"Les respondemos a los hermanos de las FARC que sí, que estamos dispuestos a conversar, estamos dispuestos a dialogar, para aportar a la paz en Colombia", había dicho el jefe de Gobierno nicaragüense.
En el texto, Colombia afirma que "no autoriza ni avala gestión alguna que pretenda adelantar el señor Ortega en relación con una organización terrorista, en este caso las FARC, toda vez que constituiría una violación al principio de la no injerencia en los asuntos internos de los Estados".
"Cualquier actividad que se desarrolle en tal sentido tiene que contar con la aprobación del Gobierno de Colombia", advirtió por su parte el flamante ministro de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez, quien en la víspera tomó posesión del cargo tras la dimisión de Fernando Araújo, ex rehén de las FARC.
La mayor guerrilla colombiana solicitó el martes,
a través de un carta enviada al propio Ortega, una reunión con éste o algún delegado de su Gobierno para tratar "asuntos de la guerra y de la paz" en Colombia, mientras descartaban negociar con el gobierno de Uribe.