"Yo no veo muy viable intentar en este momento un rescate militar porque esa selva es muy grande. Las condiciones para llegar allá son adversas y no se sabe dónde están", dijo a la AFP el ex comandante de las Fuerzas Militares, general (retirado) Manuel José Bonnet.
El presidente Alvaro Uribe ordenó ayer a la fuerza pública realizar las operaciones para el rescate, tras la fuga de un suboficial de la policía John Frank Pinchao, que escapó del campamento en la selva donde estaba retenido con Betancourt (que también tiene la nacionalidad francesa) y otros de los rehenes.
Uribe además reiteró su negativa a desmilitarizar temporalmente dos poblados, como exigen las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para negociar el intercambio de los 56 rehenes por 500 rebeldes presos.
La decisión de Uribe de optar por la vía militar fue rechazada por las familias de los secuestrados y por el gobierno francés.
Juan Carlos Lecompte, esposo de Betancourt, rogó al gobierno que no lo intente. "Por favor se lo suplico. No al rescate militar. Ya están advertidos que como sepan de que vienen por ella la van a matar, no solo a ella sino a los demás secuestrados", señaló.
Por su parte el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Baptiste Mattei, reiteró la oposición a una "acción militar" que ponga en riesgo la vida de Betancourt.
"Recordamos nuestra posición constante en el asunto: nos oponemos a una acción militar que podría poner en peligro la vida de los rehenes", precisó.
El general Bonnet explicó que los riegos de la operación "no se debe a que la inteligencia sea mala, sino a que no puede operar bien en un territorio tan extenso", con selvas que dificultan la acción de las tropas y posibilitan múltiples refugios a los rebeldes.
"En la zona no hay vías de comunicación, los helicópteros no tienen mayor capacidad de autonomía para llegar, y sería entonces una operación impracticable" indicó.
Otro general, que trabajó bajo las órdenes de Uribe y que pidió reserva de su nombre, dijo que en una operación en estas condiciones "nadie garantiza el ciento por ciento del éxito".
"Sin embargo, conociendo al Presidente, no hay duda de que en el momento en que se tenga la información suficiente, se iniciará la operación o de que incluso ya esté en desarrollo", indicó.
"Tenemos la gente capacitada para realizar operaciones especiales de comando, de asaltos aéreos", agregó este oficial pero recordó que, "estamos ante unos rebeldes muy expertos, avezados, que saben bien qué están haciendo y que saben las medidas que deben tomar para neutralizar una operación".
El suboficial Pinchao contó que pudo escapar aprovechando una fuerte tormenta, cortando parte de las cadenas con que los rebeldes mantienen atados a los secuestrados y que vagó 17 días en la selva antes de llegar ante un comando antinarcóticos cerca a Mitú, capital del departamento de Vaupés, en la frontera con Brasil.
Pinchao había sido justamente uno de los 60 uniformados secuestrados en 1998 en Mitú, cuando unos 1.000 hombres de las FARC atacaron durante tres días el pequeño caserío al lado de una pista aérea, en una acción en la que además murieron 16 policías y decenas de rebeldes.
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