Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell, contratistas de defensa de EEUU, expresaron hoy públicamente su gratitud por haber sido rescatados de los rebeldes en Colombia la semana pasada, e instaron a los norteamericanos a no olvidarse de los cientos de colombianos que aún permanecen rehenes en condiciones duras.
Uno de los cautivos, Gonsalves, de 36 años de edad, calificó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia de “terroristas con T mayúscula” y describió las condiciones denigrantes que han provocado, según dijera, incluso que los mismos guerrilleros de la organización se suiciden.
Asegurando que quería “enviar un mensaje a las FARC”, Gonsalves dijo: “Ustedes muchachos son terroristas. Niegan que lo son (…). Pero sus palabras no tienen ningún valor. No nos digan que no son terroristas. Muestrennos que no son terroristas. Dejen a los otros rehenes que vuelvan a sus hogares”.
Los tres ex secuestrados estadounidenses aseguraron, además, que fueron víctimas del "odio, abuso y tortura" por parte de la guerrilla durante sus más de cinco años de cautiverio y exigieron que el grupo rebelde libere al resto de los secuestrados.
Las FARC "dicen que lo que quieren es la igualdad y una Colombia mejor, pero todo eso es una mentira (...) para justificar sus actos criminales", dijo Gonsalves durante la conferencia de prensa en San Antonio.
Hablando públicamente por primera vez desde su rescate el 2 de julio por parte de agentes de inteligencia del Ejército colombiano que simulaban ser rebeldes y miembros de un grupo humanitario, Gonsalves y los otros dos ex rehenes, aparecieron en un escenario con miembros de su familia en Fort Sam Houston en San Antonio, Texas, donde los doctores dictaminaron que estaban en buena condición física y psicológica.
Además de agradecer al gobierno y las fuerzas armadas de EEUU y Colombia, los hombres también expresaron su gratitud a su empleador, Northrop Grumman, por cuidar de sus familias y a los medios de comunicación por mantener viva la historia de su cautiverio.